A Mortier hay que esperar a verle el aire... en Madrid, digo, que no es el Festival de Salzburgo, ni tiene la pedazo de temporada que se gasta el Palais Garnier. Un buen gestor adapta la programación a las posibilidades concretas de cada teatro (y no me refiero sólo a la economía). Yo no temo grandes escándalos en los títulos que escoja cada año: puede ser provocador, pero no lerdo. Otra cosa es que traiga puestas en escena de rompe y rasga, a lo "asustaviejas" (Gouverneur dixit

), pero a mí eso ya me parece lo de menos.
La cuestión del director musical es otra cosa. La titularidad resulta indispensable para una orquesta que tiene aún mucho por aprender y afianzar, me parece a mí, desde mi modesto punto de vista. Algo así como lo que venía existiendo: López Cobos dirigía muchas funciones, pero no
todas; también se ha contratado a batutas especializadas (¿qué otra cosa es Christie, por ejemplo, o José de Eusebio, cuando se puso Albéniz?). La otra labor de trabajo constante no puede faltar.
Me uno a Gouverneur en la sorna por la repentina santidad y próxima canonización de Moral. Me acuerdo de cuando, la temporada pasada, ante la ausencia de Verdis, había que salir en su defensa con casco y coraza

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