Ud. lo ha dicho: en alunos casos, leyendas... que se dispersan como el humo cuando se examinan atentamente y no queda más que el vigor rítmico, la espectacularidad y la concertación férrea. No es poco, pero tampoco para tanto.
En "Don Carlo", Giulini (sólo hay que escuchar cómo sena LA MISMA orquesta con uno y otro) y Karajan le dan lecciones; en "Rigoletto", Kubelík y Bonynge , en "Otello", Kleiber, Toscanini y Karajan...
No veo la semejanza Kleiber/Solti. Uno grabó y dirigió poquísimo y el otro masivamente.
Esa "Bohème" hereda lo peor de Toscanini; todo en su sitio sin dejar un respiro a los cantantes (y así lo han contado años después los protagonistas).
Me temo que el estruendo de los metales en "Ballo", "Rigoletto","Falstaff" e incluso "Don Carlos" no hay quien lo discuta. ¿Ha probado a escuchar el comienzo de "Alla vita che t'arride" en un equipo de música a volumen no digo fuerte, sino normal?
En general Solti no sacaba de sus cantantes los matices de Karajan ni en sus mejores casos. Y e los peorres... Escúchese cómo cantaron Glossop con el austriaco y Bacquier con el húngaro (Iago)
A ver si nos entendemos, un director de arte notable, pero rarísima vez sublime (quizá, "Elektra"´y "Tannhäuser") A mí me gusta su Wagner, pero seguro que habría un debate con los wagnerianos tradicionales.