Evidentemente, los avances técnicos han sido determinantes a la hora de acercar la ópera a todo el que quiera conocerla.
Mi padre escuchaba música con estos aparatos:
y hoy en día, llevo en este artilugio:
casi un armario entero de los soportes de antaño.
Internet es "la" revolución del mundo de la ópera: además de la flota pirata, transmisiones en directo, las grabaciones disponibles casi al instante, miren la oferta que comentaban hace poco del MET....
Hoy en día cualquier ciudadano occidental puede entrar en la ópera con una enorme facilidad. En España, incluso, con la proliferación de teatros, de funciones, entradas a precios razonables (no son más caras que el fútbol, a quien nadie se le ocurre tachar de elitista), esa aproximación puede hacerse también a la asistencia al teatro, con relativa comodidad.
Y la riqueza de la información al alcance de un "click"....
Por lo tanto no hay ninguna justificación social o económica, para tachar a la ópera, en el siglo XXI y en occidente, de espectáculo elitista. Otro tema es, claro está, que sea "elitista" desde el punto de vista que sólo una pequeña minoría lo aprecie. Pero eso tiene que ver más con factores como la (desastrosa) educación musical, la falta de oido de algunas personas, la pereza intelectual de otras,...
Contestando a la pregunta del post: el relevo, para un número de aficionados similar o ligeramente superior al existente, está más que asegurado. El reto, ahora, consiste en ampliar de verdad ese número y conseguir que muchas más personas puedan disfrutar de un tesoro como la ópera, de una de las creaciones más hermosas de nuestra civilización.