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Como prometí, aquí os traeré mis opiniones de las funciones que vea, y así quiero contaros lo que viví en la Carmen de ayer, en el Kursaal donostiarra.
Fuí tembloroso tanto por el reparto, que me inspiraba poca confianza como por la posibilidad -confirmada tiempo despues- de coincidir con Werther. En lo que al segundo se refiere, cariño y paciencia son las mejores soluciones; pero lo primero tenía peor pinta, sobre todo tras la estampida de Giordano y la presencia del ignoto Villar, del que era misión imposible conseguir información.
¿Cömo salí? Más satisfecho de lo que esperaba, a pesar de que quiero señalar que estuvimos bastante lejos de disfrutar de una buena función. Pareciera que mi persona y Carmen son antagónicos, porque me es imposible tener suerte con este título.
La protagonista fue Nancy Fabiola Herrera, que ha sido Carmen en New York y ahora se dirige a Londres. Su gitana no es tan racial como otras, es menos extrovertida y hasta parece racional en el momento de afrontar la muerte. Su voz es convincente aunque intuyo que la apuesta del director, Pablo González, por el sonido liviano le ayudó bastante. Una Crmen de altura para lo que vemos en Donostia, y en mi opinión, lo mejor vocalmente hablando de la noche.
La Micaela de Ainhoa Garmendia parecía destinada a triunfar con comodidad y, sin embargo, me impacto menos que en otras noches: dejar escapar este papel es casi sacrilegio pero a Ainhoa le advertí algunos problemas con el legato, agudos tensos y falta de terciopelo en su Micaela. No fue tan angelical como otras, sino una navarra de casta, con personalidad.
En mi opinión la mayor decepción fue Angel Ódena como escamillo, especialmente en su aria de entrada: no podía, muy forzado, como al límite. Lejos de ser el torero orgulloso, chulito y crecido parecía pedir perdón por triunfar. Sin embargo, tuvo frases bellísimas en su breve aparición del cuarto, donde supo transmitir intimidad, amor en susurro.
Punto y aparte para Germán Villar como Don José. Su voz no es fea, ni mucho menos pero, ¿es Don José? No quisiera parecer cruel pero desde el principio me pareció que de seguir por estos derroteros acabará cantando Carmen con la compañía que yo me sé. Canta con gusto aunque su falsete en el aria de la flor fue excesivo; sin embargo, en los actos tercero y cuarto tiene que dejar desgarros a un lado porque la voz no es dramática. Tres funciones y, por ahora, yo no cantaría más.
Del resto del reparto yo destacaría las eguridad en el agudo de Rocío Martinez (Mercedes), la solvencia habitual de Itxaro Mentxaka (Frasquita) los muy buenos Manel Esteve y Jon Plazaola como contrabandistas y reitero lo que dije en la segunda Coinfo sobre la voz de Stefano Palatchi (Zúñiga).
Pablo Gonzalez dirigió con ritmos diferenciados, contrastando la intimidad de la escena final -hubo quien hablaba de apuesta camerística- con la sosería de la obertura y la velocidad endiablada del quinteto, que de todas formas se solventó adecuadamente.
La puesta en escena de Nicolas Jöel es de las que yo llamo funcional porque no me atrevo a decir que fue una sinsorgada. Muy oscura (Sevilla en blanco y negro, se nos decía, y a mi me parece un planteamiento muy poco imaginativo), muy poco andaluza, casi tenebrosa.
Hacía casi tres meses de mi ultima función. Hubiera elegido otra ópera pero ya se sabe: uno propone y el negocio dispone.
PD1: además de Werther pude saludar a Naietta. Ambos me alegraron la tarde, aunque de formas bien diferentes. Tambien pude saludar a Nemorino, il tio bonzo y alguno más que no recuerdo.
PD2: enésimo amigo que llevo a la ópera. Hoy me ha llamado, que quiere ir a la Iolanta sin falta.
PD3: público veraniego, bravos por doquier y la familia de algunos cantantes se hizo notar. Entrañable.
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