Pues bien, el pasado viernes Gouve, mi cara esposa, unos amigos y un servidor tuvimos la inmensa fortuna de asistir a la representación de Madama Butterfly en Londres con Cristina y sobre todo ser atendidos por Espartaco y Cristina antes y después de la representación. Por lo que se refiere a esta, solo puedo decir que fue MARAVILLOSA. Cristina como siempre, es decir , una voz fantástica, llena de matices, transmitiendo como solo unos pocos pueden hacer. No puedo olvidarme de su faceta de actriz donde, bajo mi punto de vista, es de lo mejorcito de la escena actualmente. Su gesto mientras que espera toda la noche a la llegada de Pinkerton, mientras que suena esa música y ese coro que casi no se distingue de los violines, te hace sentir, o por lo menos a mí me hizo sentir, su sufrimiento de forma tal que odié a Pinkerton como nunca
Pero siendo la representación una maravilla, lo mejor fue el contacto con Cristina y Espartaco. Primero, antes de la función saludamos a Cristina. Acto seguido Espartaco nos enseño las tripas del Covent Garden, las cuales por cierto son magníficas. Vaya dimensiones que tiene el back stage, increibles. Pueden tener preparadas cuatro o cinco óperas a la vez.Por último, después de la función tanto Cristina como Espartaco se pasaron por el restaurante donde estabamos cenando y compartimos un rato de charla con ellos muy ameno. Desde luego Cristina no tiene nada de diva, en la peor acepción del término, sino todo lo contrario. Es una mujer simpática y alegre muy lejos del esteriotipo de diva altanera y prepotente. Podría seguir mucho más pero ahora le toca el turno a Gouve.