Por ejemplo: mee colonia en el entreacto de la Walküre del Liceo, aunque Domingo, Meier y Pape no fueran Melchior, Flagstad y List, ni Weigle un tal Bruno Walter. Claro que es posible disfrutar de lo que tenemos hoy en día sobre los escenarios, faltaría más. Pero a cada cuál, su sitio. Y yo creo que Marcelo en Verdi patina la mayoría de las veces. No comparto el enfoque de su Werther, por ejemplo, pero lo disfruto porque está bien cantado. Creo, y lo digo con todo el cariño del mundo, mario, que es capcioso el argumento de "si criticamos lo que tenemos ahora acudiendo a los archivos, no hay manera de disfrutar de lo que tenemos ahora, siempre nos quedaremos con los grandes nombres del pasado". Es inconsistente: escuchando un Felipe II de Pape yo no dejaría de acordarme de Ghiaurov o de Siepi; sin embargo, escuchando un Marke o un Hundig a Pape, no necesito acordarme de anteriores glorias para disfrutarlo y afirmar que roza la perfección con esos roles.
Cuando traía a colación a Pavarotti ya dije que me mandaríais a escaparrar, en sentido figurado, por la comparativa proupuesta, porque no se trataba de eso, sino de Marcelo y de su rendimiento con ese aria, esa noche en concreto. Pero yo no lo traje a colación por cuestión de gustos, de empatía con enfoques interpetativos, sino por una cuestión técnica. Decías, mario, en el post anterior, que "cuestiones técnicas aparte, en cuestión de gustos, siempre habrá el que le gusten las interpretacioens muy sentidas y apasionadas (...) y luego estará el que no le gusten los mal llamados excesos veristoides (...)". El problema de ese criterio, que respeto muy mucho, faltaría más, es que prioriza lo gallardo de una interpretación, por decirlo de algún modo, sobre lo técnico. Y entonces...apaga y vámonos. Cuando criticaba a Marcelo, su histrionismo fue lo último que apunté. Es pecata minuta, según se mire. Y digo según se mire porque en este caso en concreto, su opción dramática lastra su rendimiento técnico: o sea, que j*de unas cuantas notas por exceso de "pasión". Y eso a mí no me gusta.
