|
Dios mío, esto de volver de vacaciones y encontrarte con semejante sorpresón y con nueve páginas de hilo es un poco... abultado. Sobre el tema en cuestión, opino lo siguiente:
Rigoletto es una ópera mucho más "popular", en sentido amplio, que algunas de las exquisiteces del repertorio que ha hecho histórico (ya lo es, pese a quien pese) a Juan Diego Flórez (y he dicho algunas, no pretendo decir que Barbiere o Fille no sean también popularísimas). Cuando se supo que Flórez quería debutar el Duca, la idea me inquietó un poco. Por dos razones. La primera, porque pensaba que vocalmente no le terminaba de ir (temía que las partes más arrebatadas le quedaran faltas de slancio, y la fatiga que le generara el papel fuera excesiva), y la segunda, porque temí que estuviéramos asistiendo a un inicio de apego por lo celebérrimo "aunquenometerminedeirlamúsica" del que el inteligente tenor siempre se había mantenido espartanamente ajeno. Por eso, y concediéndole siempre el beneficio de no juzgar con apriorismos hasta no haberle escuchado, la idea del Duca Flórez no me seducía.
Bien. Vi el vídeo de Dresde y no me disgustó. Pero es cierto que estaba un poco "a tope", algo lejano a la comodidad con que resuelve las complicaciones de su repertorio habitual. Cómo no, él también lo advierte y deja el papel por el momento. La decisión, en sí, es muy prudente. Pero seguro que algunos se habrán sonreído diciendo "si ya lo decíamos nosotros...". Pero personalmente, yo, que también "lo decía" un poco, no estoy muy de acuerdo. ¿Debía haber intentado el Duca? En mi opinión, sí, pero bajo su entera responsabilidad (y la ha asumido). Los grandísimos cantantes a menudo han dado sorpresas en papeles que "no les iban", y el crédito obtenido por Flórez en los últimos años le daba, aunque sea, el derecho a intentarlo (y cantar el Duca tampoco es meterse en ópera francesa de algún peso o en Puccini). Él se la ha jugado, él ha parado, y sólo se debe explicaciones a sí mismo. Por otro lado, la "comercialidad" a toda costa ha quedado en Flórez una vez más desmentida. Y finalmente, no seamos hipócritas: quien diga que no estaba anhelando el Duca de Flórez (aunque sólo fuera por morbillo) creo que no dice la verdad. De modo que no hagamos leña del árbol caído, porque compartíamos la expectación por ese Duca y porque el árbol no ha llegado a caer.
(La polémica de las formas en la renuncia del Real la evito porque no tenemos toda la información, y los Grisis y este chico del País no merecen comentario: se descalifican solos).
_________________ Die Wahrheit ist bei mir, Mandryka.
|