Spinoza escribió:
Dicho en términos caricaturescos: claro que uno puede emocionarse ante una pizarra repleta de logaritmos pero, ¿tiene algo que ver esa emoción con la que nos asalta en la contemplación de un Verdi cualquiera?
¡Ay va lo que ha dicho!

Mis sobrinas (11 y 9 años) sienten la misma emoción ante una cosa y la otra

A mí, personalmente, la emoción que me produce el 'atonal' interludio de 3 minutos del Wozzeck no me lo producen 10 Verdi juntos.
Yo creo que se trata de una cuestión de educar el oido para poder apreciar 'nuevas' músicas. Si siempre te mantienes en los mismos registros entonces te pasas escuchando Los 40 toda tu vida: armonías sencillas, melodías sencillas y fórmulas sencillas. Sí, te produce emoción oir cantar a... digamos... La oreja de Van Gogh (bueno, quizás el ejemplo no es muy afortunado

), pero te pierdes la emoción potencial de un Verdi. Lo mismo se aplica a la 'música culta': si te mantienes en los mismos registros entonces te pasas escuchando Mozart o Bach toda tu vida. Y te pierdes la emoción potencial de un Saariaho o, en este caso, un Dallapicola. Y los que tengan que venir...
Yo a veces pienso en el símil con la comida: cuando somos pequeños no nos gustan un montón de cosas. Pero luego vamos entrando por ellas y acabamos obteniendo los mismos placeres sensoriales que obtenemos con esas comidas que nos encantaban cuando niños. Claro que algunos seguiremos aborreciendo la coliflor...

pero ¿y el tomate? ¿y la cebolla? ¿y una buena cervecita?
A todo esto... yo sigo sin poder oir el Dallapicolla y sin saber si es cebolla o coliflor. ¡Maldito Putfile!
](./images/smilies/eusa_wall.gif)