Spinoza escribió:
delaforce escribió:
Con todos mis respetos, pero lo que resulta completamente absurdo es pretender que la trascendencia tenga algo que ver con.... un sistema de escritura musical.

No lo veo yo así: un sistema de escritura musical es un lenguaje, y cómo sea y cómo fucione ese lenguaje determina sus posibilidades, a todos los respectos. Y eso comporta la trascendentalidad, o dicho rebajando los términos, la capacidad de ese lenguaje para conmover, para esconder su trabazón y sistematicidad y provocar algo que está más allá de su estructura. En el caso de la música atonal, servidor sólo ve esa estructura. Una estructura genial, no digo que no, y muy relevante para un musicólogo o en términos de historia de la música. Pero ese "plus" que no está contenido en la escritura musical desnuda; ese "plus" que sólo adviene a partir de una determinada composición de la notación musical; ese "plus" yo no lo encuentro en la música atonal. De ahí que insista en plantear la cuestión de si el lenguaje atonal determina o no una imposibilidad generalizada a trascender el mero lenguaje en cuestión. Y lamento que los argumentos puramente subjetivos como el que el amigo Lenz aporta sean del todo ineficaces aquí, salvo que sean la norma. Pocos pondrían en cuestión que ese "plus" al que aludo adviene a partir de la escritura musical pucciniana. ¿Pasa lo mismo con Dellapiccola, por ejemplo? Eso es lo que yo dudo.

Había creído entender que por "trascendencia" se referían ustedes a la existencia de Dios y su relación con el mundo; algo que, evidentemente, no tiene nada que ver con un sistema de escritura musical.
Si el asunto se limita a decidir si ese sistema es capaz de transmitir mensajes y emociones del mismo modo que otro sistema anterior, la respuesta es: obviamente, sí. ¿O acaso cree usted que las composiciones musicales de otras culturas, que no usan ni el sistema tonal ni el serial empleado por Dallapiccola, no transmiten mensajes y emociones?.
A veces tengo la impresión que algunos aficionados a la música creen que existe una manera "natural" de componer que, en lugar de haber sido inventada en Occidente hacia el siglo XVI y desarrollada durante más de 300 años, nos fue revelada por Dios.
