Spinoza escribió:
Lo absurdo es dar por sentado que la atonalidad no sesga la posibilidad de la trascendencia. Dicho en términos caricaturescos: claro que uno puede emocionarse ante una pizarra repleta de logaritmos pero, ¿tiene algo que ver esa emoción con la que nos asalta en la contemplación de un Verdi cualquiera?
La importancia de los nuevos sistemas no es opinable, es un dato histórico que admite valoraciones, pero es irrefutable. Ese no es el tema.

El placer y la emoción provocada por una obra artística es tan relativo y tan cuestionable que no puede ser valorado de manera objetiva.
Por lo tanto, y desde mi propia experiencia personal, si yo puedo llegar a gozar de obras tan dispares como las de Monteverdi, de Albinoni, de Bach, de Mozart, de Verdi, de Wagner, de Puccini, de Dallapiccola y de Stockhausen, señal que no son tan distintos como pudiera parecer. ¿Puede la gente gozar con algo tan hermético y reglamentado como una sonata? Sí. ¿Y con el dodecafonismo? También.
Todas las artes han estado siempre vinculadas a la técnica y al talento y, con su desarrollo a lo largo de los años, la complejidad de las piezas ha ido en aumento. Yo, personalmente, no tengo ningún problema con eso. Sólo veo distintos modos de enfocar un complejo proceso artístico.
