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Para juzgar si un individio sabe o no de ópera con escucharle una conversación por el pasillo del teatro hay que estar un poco subido a la parra. Toma por ejemplo a algunos usuarios de este foro: se pasan el dia haciendo el chorra, pero conocen el mundo de la ópera a la perfección y, además, tienen una gran sensibilidad (no digo nicks, que os avergüenzo...).
José Luis Moreno existe, para qué nos vamos a engañar, pero también existe Teresa Berganza...
Nadie dice lo contrario. Sin embargo, hay que tener en cuenta que Bueno no ataca ni a la ópera como arte ni a los aficionados a la ópera, sino que se limita a señalar la utilización por parte de las instancias políticas de las formas artísticas -o de lo que una elite de críticos e intelectuales señala como "arte"- como una especie de "opio del pueblo". Se sacralizan unos determinados contenidos "culturales" para que quienes lo contemplan se sientan "elevados" a un estado de gracia que los sitúa por encima del común de los mortales. De esta manera también se justifican instituciones tan absurdas como los Ministerios o las Consejerías de Cultura, y el hecho de que tengamos que pagar de nuestros bolsillos cualquier cosa que les ocurra o cualquier subvención (habitualmente concendida a dedo) a "artistas" bien relacionados con las elites y, como mínimo, artísticamente muy discutibles, u obras como la costosísima reconstrucción del Liceo.
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Cuando nacerá el artista filósofo o el filósofo artista? Cuando uno se pone a hablar de lo que hace el otro, da lo mismo si es Beethoven o Schopenhauer, casi siempre acaba diciendo una chorrada.
Esto es un poco simplificador. Por supuesto que ha habido filósofos-artistas y artistas-filósofos, o como mínimo filósofos con gran sensibilidad y conocimientos artísticos (como Schopenhauer, Nietzsche, Benjamin o Adorno), y artistas con gran sensibilidad y conocimientos filosóficos (como Wagner, Brecht o Schoenberg). Y generalmente no decían chorradas, sino que sus observaciones eran muy profundas y fundamentadas.
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De peligroso nada, monada...
Y un gran aficionado a la ópera que es.
Eso es cierto. Gustavo Bueno nunca ha ocultado su gran afición por la ópera, en especial la de Wagner.
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No tengo tiempo para tomar en serio la cuestión, amigo Sharpless. Pero sí puedo decir que el interés de G. Bueno como filósofo, que era mucho, se reduce a su obra de juventud. Por el contrario, su madurez intelectual me produce urticaria. Y no lo digo, conste, por sus incursiones televisivas, que ni suman ni restan. Lo digo porque su discurso es profundamente inconsistente: la entrevista citada en este hilo es una prueba mayúscula de las mamarrachadas que uno puede decir cuando intenta ser genial sin serlo; se corre el peligro de reafirmarse en su estulticia.
Las "opiniones" de Bueno son cualquier cosa menos "inconsistentes". Todas ellas están muy bien argumentadas, aun cuando puedan ser discutibles. Naturalmente, cuando Bueno concede entrevistas a la prensa debe sintetizar muchísimo sus teorías, con lo que ello conlleva de inevitable simplificación. Esos párrafos que "Spinoza" califica alegremente de "mamarrachadas" están debidamente argumentados y desarrollados a lo largo de las más de 400 páginas de 'El Mito de la Cultura'. Por otro lado, la "consistencia" no es ninguna virtud: se puede ser consistente y coherentemente necio, o racista, o nazi, o cualquier cosa que imaginemos, y no por ello será más aceptable la postura que uno defienda.
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Ay, Gustavo, Gustavo, te inventaste la pólvora, si esta discusión tiene por lo menos cien años.
No lo leí ni lo escuché, claro, así que puedo ser injusta, pero por las citas me parece un fundamentalista de esos que ven todo en blanco y negro, o sea, exactamente como NO deben interpretarse los fenómenos culturales.
La "alta cultura" es un montón de hipócritas aburriéndose mientras simulan acceder a experiencias transfiguradoras, es necesaria y urgente una contracultura ... ¡no me digas, nunca lo había oído !!!!!!!!!!!!!
Ahora ando cortita de tiempo, así que me voy a ver el fútbol y a practicar la pasarela, así veo si cazo un contrato trillonario y salgo de pobre.
Por supuesto, nada nuevo hay bajo el sol. Pero el hecho de que esta cuestión se venga discutiendo desde hace cien años (como mínimo) indica que no es superficial. Por otro lado, la originalidad de Bueno reside en su tesis de que la idea de "cultura" es un mito, que históricamente no es más que la secularización de la idea teológica medieval de la Gracia. El romanticismo alemán fue el principal responsable del surgimiento y desarrollo de este mito, que de manera casi ineludible condujo a fenómenos como el nazismo.
Gustavo Bueno, por otro lado, nunca jamás ha interpretado la realidad en términos de "blanco y negro". Todo lo contrario. Precisamente su anti-dogmatismo le ha llevado a criticar todos los dogmas, entre otros los de la "alta cultura". A propósito, tampoco ha dicho jamás que la "alta cultura" sean un montón de hipócritas que se aburren mientran simulan éxtasis místicos: lo que hace es poner en cuestión el concepto mismo de "alta cultura" (y no es el primero que lo hace, desde luego), y además rechaza entrar en calificativos de tipo personal o psicológico. El Mito de la Cultura es una creación social correspondiente a una etapa histórica muy determinada, que funciona como marco ideológico de unas formas sociales también muy específicas.