Un par de apuntes: ya tenía ganas de leer la opinión del candidato saliente para que tuviera defensa en este foro con sus propias palabras. Alguien ha cometido un error, puesto que el coro no tiene sólo 14 voces estables, sino más de 35 y aumentando para la temporada que viene

Me gustaría destacar un par de frases con las que no podría estar más de acuerdo:
"Debe haber un equilibrio entre las voces, la escenografía, la orquesta y todo «lo que no se ve», como la iluminación y la tramoya, cuyos secretos son una parte de la ópera que me apasiona. Todo confluye en la representación. Hablamos de ópera representada, no de ópera concierto ni de galas líricas. Las voces hay que «vestirlas» porque, si no, resultarían insuficientes".
"La escena es un aditamento que ayuda a que la ópera impacte en el público. Añade emociones, haciendo comprensible y más intenso el mensaje del autor".
"-Un lema.
-Que la gente conozca la ópera; llegará a amarla".
En cuanto a la idea de traer grandes voces para los conciertos "Alrededor de" es atractiva, pero hay que hacerle el tirón de orejas de que lo publicitan muy poco y hay que buscar nuevas fórmulas que atraigan público. Es penoso que a un recital como el de Armiliato-Dessí fuera tan poquita gente, y más de la mitad con invitación, sin pagar entrada.
Sobre la carta de Gerardo Herrero en fin, me parece en mi humilde opinión, que repite el manido discurso de "ya no hay cantantes como los de antes". Me hubiera gustado que hiciera una lista de cantantes que sí quisiera ver cantar en Oviedo, en lugar de hacer un panegírico de los que ya no se pueden traer por razones obvias

Y me gustaría además, que especificara cómo les piensa pagar, que señores, no olvidemos que es el principal problema. ¿O acaso Abeledo no ha venido últimamente a matizar su discurso de traer los mejores cantantes a Oviedo, con un "los mejores que nos podamos permitir"?
En cuanto al artículo de Neira no esperaba menos de él. Entresaco una perla:
"Quiero decir que a quien no le gustan las óperas de Mozart o, mejor, quien no se derrite con Mozart, Wagner o Strauss no le interesa la ópera, así que Dios le perdone y a otro asunto.
Le gustarán, como mucho, los ejercicios vocal-funambulistas, esas competiciones cómicas que aún perduran fosilizadas en algunos ambientes, a ver quién tiene un sobreagudo más hiperheterodino y ludicotemático, cuando, la verdad, para eso ya está el Circo del Sol, que encima es más barato y con riesgos mejor calculables. Más claro, el agua".
Señores, vayan trayéndome la nariz de payaso, porque aunque me apasiona Mozart y cada vez me interesan más los autores mal llamados contemporáneos, no pienso prescindir de Verdi ni de Puccini.