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Asistí a la función del sábado 23. En general creo que fue una muy buena representación. Los cantantes estuvieron a muy buen nivel. Bejun Mehta estuvo muy bien, pero me gustó especialmente Camilla Tilling en el papel de Dorinda. La orquesta, dirigida por Eduardo López Banzo cumplió a un nivel muy alto. En definitiva, una buena velada, con las ya habituales salidas de tono de la dirección escénica. No me resisto a citar algunas:
En el primer acto, Dorinda canta a sus amadas cabras y ciervos mientras acaricia un feo monigote más o menos en forma de cordero. En el segundo acto, la casa de Dorinda, de impactantes paredes azules, sólo tiene como mobiliario un enorme espejo. En el segundo acto, lo que tenía que ser un bosque también es una habitación de paredes azules con unas enormes puntas de lanza en lugar de los árboles.
Observé desajustes en la iluminación debido a que los decorados del escenario giratorio tienen dos puertas simétricas en ambos extremos y la sombra de los intérpretes, cuando se situan en el centro, se proyecta, a través de esas puertas abiertas, sobre la pared del fondo, lo que en algunos casos pruduce un efecto visualmente muy atractivo, pero, quizás por la colocación de los focos para conseguirlo, se producen también abundantes sombras de los mismos intérpretes continuamente sobre otras partes de los decorados. En el segundo acto, con decorados también dotados de puertas simétricas, éstas están casi siempre cerradas y ya no se ve la profusión de sombras.
Tampoco me han gustado las continuas entradas y salidas y los movimientos inquietantes del actor que interpreta a Eros (por supuesto, es un buen actor; me refiero a lo que supongo que han sido las indicaciones que le habrá dado el director de escena).
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