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El 31 de enero el señor Abeledo decía en "La Nueva España" la siguiente ordinariez:
«Quiero darle un cambio de rumbo a la Asociación porque la directiva actual presta más atención a la escena que a la música y creo que hay que traer mejores cantantes, porque no puede ser que el único tenor de nivel que viene a Oviedo sea José Bros, cuando hay más de calidad».
El 8 de febrero, en el mismo periódico, y en otros, seguía diciendo más o menos lo mismo:
«La actual directiva ha concentrado sus esfuerzos en la dirección escénica y ha abandonado a los cantantes. Hay figuras que el aficionado quiere ver». Para añadir: «No podemos hacer de cinco títulos tres estrenos, como esta temporada, y también creemos excesivos dos estrenos de ópera contemporánea en la próxima».
No es ya sólo que aspire a dirigir la Ópera de Oviedo alguien que llama "ópera contemporánea" a "Diálogos de Carmelitas" (1957) de Poulenc y a "The Rake's Progress" (1951) de Stravinsky, o sea, un indocumentado que reduce el repertorio de su proyecto a una muy limitada serie de títulos y compositores de su gusto, ya requetevistos en Oviedo. Es que además, consciente de sus propios disparates ante la indignación provocada en el aficionado sensato, su discurso ha cambiado en los últimos días hasta llegar a decir, en una carta dirigida a los socios con fecha del 11 de febrero, y recibida por mi parte hoy mismo, que "nuestra intención es mejorar el espectáculo, tanto en el aspecto escénico como en el musical, haciendo un esfuerzo por traer al Campoamor a los mejores directores y cantantes". Que el señor Abeledo hable, al cabo de todo lo que maldijo al principio, de "mejorar el aspecto escénico" es una prueba de cinismo repugnante. Termina diciendo que, de lo que se trata el día 3 es de "decidir entre dos maneras distintas de concebir la temporada". ¿Me quiere entonces aclarar, señor Abeledo, si resulta que usted dice que a ambos candidatos les mueve el mismo "ánimo de lograr lo mejor para nuestra temporada de ópera", dónde está la diferencia?¿En que usted quiere traer al Campoamor a los "mejores directores y cantantes" y la actual directiva no?¿En que usted es el listo y los otros son los tontos? ¡Un poco de seriedad, por favor!¡No nos venga ahora con el disfraz de corderito bienintencionado!
Tiene toda la razón doña Teresa Lombardía en su artículo de hoy en "La Nueva España" cuando viene a decir que la intención del señor Abeledo es frenar el rodaje de ese motor en marcha hacia el buen camino que es hoy por hoy la Ópera de Oviedo, con sus indiscutibles logros en estos últimos años y con un buen número de interesantes proyectos merecedores de apoyo y respeto para los años que vienen. El proyecto del señor Abeledo es carca, anacrónico, inviable en el día de hoy, por antiguo, polvoriento, elitista y engañoso. ¿De verdad se cree que es posible, con el exiguo presupuesto manejado en nuestra temporada, traer a esos cantantes que usted promete? ¿A Roberto Alagna, Marcelo Álvarez, Juan Diego Flórez, Ramón Vargas, Giuseppe Filianotti, Aquiles Machado o Ben Heppner, como cita en su panfleto de "La Nueva España"?Por lo pronto, con su machista manía por no citar ni una soprano da la impresión de que su ópera favorita sería, horror de los horrores, modernidad de las modernidades, algo tan "contemporáneo" como "Billy Budd", aunque hablando en serio, ¿a qué incautos pretende embaucar? En resumidas cuentas, usted se presenta como alternativa con una única razón: diciendo literalmente "que lo puede hacer mejor". Díganos por favor cómo, sinceramente, sin mentiras, concretando sus trucos de "mago de lo mejor", porque lo que ha dicho hasta ahora que quiere hacer no es mejor. Cuando no es imposible, como en el caso de los cantantes, es sencillamente horrendo. Como de los peores años de nuestra temporada.
Y otra cosa para terminar: en su pobre y patética circular dirigida por correo a los socios hay errores ortográficos. Donde dice "solo nos mueve" a ese "sólo" le falta la tilde y cuando dice que "como tambien deseen nuestros oponentes" ese "deseen" está escrito en un tiempo verbal equivocado, en una frase redactada con los codos. Para empezar, los socios de la Asociación Asturiana de Amigos de la Ópera queremos una directiva que al menos sepa escribir con propiedad y se dirija a los socios con el respeto y la limpieza, al menos ortográfica, que nos merecemos. Gracias y a mejorar.
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