Conmocionada vengo del Real
Era mi primer Wagner, y me ha encantado. He disfrutado con la música, y alucinado con las voces: yo había oído a menudo que para cantar Wagner hay que tener una voz especialmente potente por la orquestación brutal, pero no me imaginaba esto

qué barbaridad, esta gente es de otro planeta!!!
Lo de
Waltraud Meier es increíble: y eso que dicen que si se la nota cansada, que si no es lo que era... pues cómo sería!!! qué torrente de voz, y qué bonita!!! Qué magia desprende!!! Ha sido toda una experiencia poder escucharla.
¿Y
Alan Titus? (Kurwenal) qué vozarrón!!! qué bien canta, con qué facilidad atruena la sala, y todo interpretando...y
René Pape!!! Otro que tal. Está claro que a todos los fenómenos de la naturaleza los ponen a cantar Wagner, porque estas voces no son de este mundo
Ah!!!Y me ha encantado también
Mihoko Fujimura, que cantaba Brangäne, otra voz preciosa y con una potencia asombrosa.
Robert Dean Smith tiene una voz muy bonita, pero se ve que, con haber cantado muy bien, no tiene la potencia sobrehumana que requiere la orquestación que se le ocurrió a este buen señor teutón. Me gustaría escucharle un Chénier o un Des Grieux (papeles que ha cantado), en los que seguro que está mucho más cómodo; o tal vez (de Wagner no tengo ni idea) haya algún papel wagneriano menos exigente.
La puesta en escena me ha parecido una belleza en el primer acto, bonita en el segundo y desacertada en el tercero (aunque personalmente no me ha molestado); de la dirección de
López-Cobos no puedo opinar porque era mi primer Wagner en el más amplio sentido de la palabra (ni el
Tannhäuser de Plácido, que lo tengo, lo he escuchado

)
En general he disfrutado muchísimo, hay momentos de una belleza sobrecogedora, de una intensidad que transporta. No obstante no dejo de preguntarme si no se podría haber hecho una ópera igual de bella e intensa con un poquito menos de duración...
Por cierto, en el tercer acto me he llevado un buen sofocón

Qué pena, por Dios
P.S. Lo de las toses, de juzgado de guardia. Por no hablar de un señor dos asientos más allá en los pupitres que se ha pasado el segundo acto roncando. Lo mejor es que luego aplaudía
