Gerardo Rosvaenge escribió:
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Volviendo a Giacomo Lauri-Volpi y a su libro El equívoco, (Artes Gráficas Ibarra, Madrid, 1940) en las páginas 145-146 podemos leer:
"Durante la temporada en el Teatro Real de Madrid (se refiere a la primavera del año 1922) tuve ocasión de alternar mis representaciones con las de Miguel Fleta. Tuve la fortuna de asistir a su revelación en "Carmen".
Joven (tenía 24 añitos), elegante, simpático, fue "Don José", esperado con expectación por los madrileños, no ignorantes de la fama de los triunfos vieneses del "baturro". Desde el primer acto se captó la amabilidad del auditorio. Su voz cálida, amplia, densa, extensa y dúctil, era de las que en la historia del teatro lírico se cuentan con los dedos de una mano (y sobran dedos) y se escuchan con intermitencias de varios lustros. Era la suya una voz única por cantidad, calidad y emoción, entre las infinitas que hasta hoy he podido admirar en todos los teatros del mundo. Ya puede imaginarse el fanatismo que suscitaría semejante voz en el aria apasionada del segundo acto, y , sobre todo, por el esplendor de las notas, en la frase
<center>io m'inebriai del caro odor</center>
y en el final:
<center>di te lo schiavo amor mi fé
Carmen, io t'amo.</center>
No he visto ni oído jamás un cataclismo igual en ningún teatro, ni he asistido a un triunfo de un artista tan emocionante.
Aquel joven, acaso de modo inconsciente, por un fenómeno de la naturaleza, de la más pródiga y maternal de las naturalezas, había sido capaz de atacar un "la bemol" a plena voz, una voz grande, voluptuosa, varonil, reduciéndolo luego con maravilloso aliento a un solplo tan prodigioso, siempre con el mismo color aterciopelado y recogido tanto en intensidad como en expresión, que yo quedé desconcertado. Todo aquello surgía con una sinceridad, una sencillez y una convicción totalmente exentas de concesiones, de preciosismos afeminados, de disfraces, y de trucos que son tan frecuentes en el artificio del arte comercial de algunos cantores quienes distribuyen su actividad en representaciones "en serie" por todos los teatros del mundo, viajando en tren, en vapor, en aeroplano, sin descanso, como viajantes de su voz y profanadores del Arte".
Maravilloso libro , por cierto.