Gino escribió:
22-12, Ferrara.
Corrección y tedio.
Podles (Tancredi) desconcertará siempre por las desigualdades del timbre y el color mate y gutural de su registro grave. Por feas que sean, sus notas graves son sonoras y voluminosas (varias arrancaron grandes aplausos), mantiene un control del aliento notable y sus vocalizaciones son nítidas. Mientras la tesitura no exija grandes saltos su canto muestra buen legato y matices suficientes, lo que le permitió resolver sus solos del II Acto, casi desnudos de acompañamiento.
Zapata (Argirio) posee una voz de cierto volumen, pero de timbre blanquecino y entubada en el agudo, lo cual no es buena señal. Canto matizado y buena coloratura.
Parodi (Orbazzano) es la típica voz de falso bajo, enterrada en la faringe para oscurecerla. Lo que resulta aun más intolerable a estas alturas es su mala vocalización.
Cantarero asumió con valentía el personaje (Amenaide) sobre el que se centran las mayores dificultades. Voz de buen timbre, sin embargo se hace un poco estridente en el extremo agudo y tiende a tomar las notas de paso desde un sonido fijo que hace crecer, dándole vibrato y empujándolo. Mostró pulcras florituras, pero se lució más en el canto ligado, que adornó con buenos filados (a veces algo desapoyados) Por otro lado fue la intérprete de fraseo más emotivo y variado, lo que la convirtió en la triunfadora de una noche marcada por una corrección tediosa (particularmente en los solos de Isaura y Roggiero)
Frizza dirigió con ligereza y colorido, con predominio de los tonos cálidos de las maderas, impulsando con brío el concertato que remata el Acto I o creando verdadera emoción en la introducción a la escena de la cárcel de Amenaide.
Dirección escénica repetitiva pero cómoda para los cantantes; la típica manía de añadir "contenido" a la acción esta vez consistió en unas marionetas que podían ignorarse sin problemas.
A mí, y teniendo en cuenta que es un tenor rossiniano, no me parece tan blanquecino el timbre de Zapata fíjate... Para blanquecino Sledge o incluso Browne que, por otra parte, se cantó el año pasado en Valladolid un Argirio estupendo, el mejor que yo haya escuchado.
Y si te pareció cálido Frizza con las maderas, con Jacobs hubieses tenido espasmos. Eso eran colores!!! Recuerdo la introducción orquestal de "Di Tanti Palpiti" como una verdadera revolución.
Pulula por el Rapid cuando lo hizo en Roma para que lo compruebes por si te apetece.
