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Tengo algún amigo que cuando habla de Bergonzi siempre empieza igual: "Tenía un timbre de trapo..." Yo me pongo como una moto cuando escucho esto, porque si bien el timbre de Bergonzi nunca gozó del color cálido ni del brillo de las voces que suelen llamarse bellas, sí se benefició de una emisión correcta, más que correcta, intachable, lo cual es a mi modo de ver mucho más importante.
¿Qué es una emisión correcta? Bueno, además de aquélla que asegura la homogeneidad de registros, en el caso particular del tenor, para no cansar a nadie, la que permite que la voz suene cada vez mejor según asciende la tesitura, que es donde un tenor ha de sonar con más seguridad. ¿Y qué es mejor? Pues con las cualidades naturales del timbre cada vez más resaltadas: brillo, amplitud, color, vibrato controlado, ect.
Según estas premisas, Begonzi tenía un timbre normalito, pero emitido impecablemente, sonaba brillante, fácil, cada vez más amplio, resonante, rico y potente según alcanzaba notas más altas (dentro de sus limitaciones).
El caso opuesto de Carreras o di Stefano, timbres bellísimos en el centro, pero opacos y expuestos al esfuerzo en la zona alta.
Pavarotti, Bjoerling y Gigli, poseían timbres hermosos, pero su gran virtud es que según ascendían lo eran cada vez más. En eso el de Pavarotti ha sido uno de los más espectaculares, seguramente fuera menos interesante que el de Gigli en el centro y el grave, pero no tenía nada que envidiarle en el agudo. Aragall poseía una voz aún más rica en matices, claroscuros, sombreados, pero no llegaba a desarrollarse todo lo esperable en el agudo, que era fácil y potente, pero no tan brillante y amplio.
Timbres normales como el de Bergonzi pero emitidos de tal forma que ganaban en calidad fueron los de Kraus o Gedda, espectaculares en la zona media-alta y sobreaguda. Una voz de menos calidad, incluso fea, como la de Pertile también parecía espectacular por esa emisión tan enmascarada, que le proporcionaba un brillo, un squillo únicos. El caso opuesto de Domingo, voz de timbre bruñido y resonante en el centro, pero expuesto a toda clase de sonidos nasales, duros, opacos, abiertos o velados al elevarse la tesitura. En definitiva, un timbre que se empobrecía por una emisión sin resolver.
Flórez está en el grupo de los timbres modestos que ganan en calidad al ascender al agudo.
Finalmente existen timbres áridos expuestos a sonidos inestables, como Vickers, o definitivamente feos como MacCracken.
Lo que luego haga cada uno con ese timbre es otro capítulo.
Saludos.
_________________ Il barone fu ferito, però migliora
Última edición por Gino el 11 Feb 2008 11:45, editado 1 vez en total
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