Perdón por esta desaparición transitoria, pero es que, como no podía ser menos, la presentación me ha pillado en la única semana de vacaciones que he conseguido en todo el año

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Sirva lo siguiente para clausurar esta (lo sé, y pido disculpas) pobre exposición:
En primer lugar y como curiosidad, la llegada de
West Side Story a la Scala con una María muy especial... Montserrat Martí

. El cartel y el resto del reparto,
aquí.
Por lo demás, la historia contada en fotos:
Los Jets y los Sharks son dos bandas juveniles enfrentadas:
Tony, ex miembro de los primeros, y María, hermana del líder de los segundos, se enamoran (ojo al camisón de castidad antierótica a más no poder que luce la susodicha en la escena

):
Como trasfondo de la historia de amor, el drama de la inmigración: las dificultades de adaptación a la sociedad "anfitriona"... A pesar de lo cual, siempre hay quien cante aquello de "I want to be in America":
El odio entre las dos bandas y la incompetencia y corrupción de las autoridades (uno de los muchos puntos de denuncia social que constituyen el marco de la obra) llevan a la muerte de Tony... María queda sola en el mundo, como la encarnación del sinsentido de la injusticia y el dolor:
Por lo demás... Insisto en que no se trata de la obra de pamplina que puede parecer a simple vista. Subyace una visión demoledoramente fatalista de las posibilidades de convivencia humanas: la juventud y su capacidad de amar se perfilan como la única esperanza -el fragmento de esta semana es el ejemplo de ello-, pero, en cualquier caso, se encuentra abocada al fracaso. La edad adulta se muestra como la reserva de la hipocresía y la doble moral (en este sentido, la canción al Sargento Krupke -
aquí, por si alguien quiere refrescarla- resulta muy reveladora), al tiempo que las diferencias generacionales aparecen como insalvables ("los viejos nunca tuvisteis nuestra edad", grita uno de los personajes) a causa, sobre todo, de la falta de comunicación. El baile se convierte, así, en la forma de expresión más intuitiva, usurpadora del lenguaje hablado... Pocas veces (¿tal vez la única?) un musical ha aprovechado de forma tan significativa los recursos propios del género para cargarlos simbólicamente.
La frase con la que acaba el libreto es demoledora: Junto al cadáver de Tony,
María sigue sentada, en silencio. Finalmente se pone en pie y, pese a las lágrimas, levanta la cabeza y sigue a los otros, dejando solos a los adultos. Dos mundos separados...
Espero no haberos aburrido mucho

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P.D.:
El Idiota escribió:
Por cierto, no estoy de acuerdo con la Anita: a boy who kills can love...why not?
Me juego lo que sea a que lo dices por Raskólnikov

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