"Los Puccinianos"
El Pucciniano medio, piensa que la ópera nació en el barroco, con Monteverdi, además de algún alemán y algún inglés, tal vez... Pero lo cierto es que, indiscutiblemente termina con Puccini, y, para ser más precisos, con la muerte de Liù, en Turandot. De ahí en más, sólo han aparecido unos experimentadores, que han hecho de la composición musical un mero ejercicio intelectual, y, por supuesto comandados por una panda de alemanes, que ya han venido desvirtuando el género operístico desde los tiempos de... de... de... mmm... bueno de Mozart en adelante...
Para el Pucciniano, la calidad de una obra, la calidad de una interpretación y de una puesta en escena, son directamente proporcionales a la intensidad del llanto que éstos le han provocado... El sumum actual de ésto, será sin duda, asistir a una representación de Madama Butterfly, y, a ser posible, con Cristina Gallardo-Domas en el rol protagónico... Ahí llorará a lágrima viva, sin ninguna vergüenza, y hasta con algo de ostentación...
Luego de esto, contará a todos sus amigos aficionados a la ópera, lo sucedido en aquella función, poniendo especial énfasis en que ha llorado como una magdalena, entendiendo que, con ello da una clara señal de la calidad del espectáculo presenciado, y se prodigará en detalles de cómo han llorado amargamente una señora que se encontraba en una butaca cercana, y unas monjitas que estaban poco más allá.
Esta relación de acontecimientos plañideros se la entregará a quien quiera oirlo, pero, de preferencia a quienes sabe que más va a impresionar: seguidores de otras corrientes operísticas...
Verdianos,
Wagnerianos y
SigloVeinteros, pues sabe que nunca lograría impresionar a un Pucciniano de pro con unos cuantos lagrimones... que para llorar, él sí que ha llorado, y le saldrá con una historia de mocos y lágrimas superlativa, frente a la cual, la suya parecerá un circo
Rossiniano.
En estos casos las víctimas de la detallada referencia, particularmente
SigloVeinteros y
Wagnerianos, lo escucharán asombrados, y felicitarán al amigo por haber "disfrutado" de tan notable ocasión, mientras, para sus adentros piensan
"...vaya pedazo de marica, ir a sentarse a llorar, como una abuelita viendo telenovelas, por una china que se suicida, o una costurera tuberculosa..."
Sin embargo, estos alardes de tristeza desenfrenada, se limitan a los momentos en que escucha una grabación o asiste a una representación. En su vida cotidiana, no es taciturno y triste, como el Wagneriano, si acaso, un poco sensible con los animales, los abuelitos, las monjitas y los niños. Hasta parece un ser normal.
El Pucciniano medio, gusta del impresionismo, y cuando contempla las obras de Manet, o Renoir, particularmente aquellas que retratan la vida social de la época, no puede dejar de pensar en Rodolfo, Macello, Colline, Schaunard, y hasta le parece escuchar el vals de Musetta.
El
Verista, es una variante del Pucciniano, pero no es de lágrima tan fácil como aquel. Más bien gusta, y hasta disfruta un poco de la tragedia. Alaba la contemporaneidad temática de sus obras favoritas, y le parece ver escasa diferencia entre el dramatismo de estas y la cruda realidad de los noticiarios. Cuando llegan los momentos cúlmines de la representación, los más conmovedores, apreta los dientes, y los puños, y aguanta, como si estuviera presenciando en vivo y en directo un asesinato a sangre fría, y sólo soltará un lagrimón contenido con la frase final:
"La commedia è finita!", o
Hanno ammazzatto compare Turiddu!"