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Con unas ojeras de miedo he llegado hoy al trabajo, apenas dormidas cuatro horas y media porque los del FIS se empeñan en poner la ópera a las 21.00 h. y, claro, terminamos a las mil. Y si luego tienes que hacerte cien minutos de viaje...
Ayer vimos la "Norma" belliniana y la impresión general es de satisfacción con salvedades que, vista la reacción de aprobación del público presente en el auditorio, me van a hacer quedar en franca minoria. ¿Comenzamos?
En el apartado musical, el protagonismo recaía en Maria Guleghina, que fue vitoreada por el publico en señal de aprobación por su sacerdotisa. No seré yo quien le niegue calidad pero, sin mebargo, a mí su Norma me dejó frio en el aspecto vocal, que no en el actoral.
Creo, sinceramente, que Norma no es un papel para esta soprano. Tiene demasiada voz y si bien acierta en las partes más dramáticas, no puede con la coloratura. Allemandi recurrió a mil artificios para aliviar las partes más líricas de la obra. Así, su duo con Adalgisa (acto II) fue de un contínuo sufrir por la coloratura mientras que el final del acto I fue impresionante por sus imprecaciones a Pollione, de una tensión extrema e interpretadas con un vigor evidente.
Richard Margison fue un Pollione lírico, de voz bella aunque sus limitaciones actorales quedaban al desnudo ante la calidad de Guleghina.
Para mí, la estrella de la noche fue Luciana D'Intino: soberbia, bel cantista con mayusculas, encarando la coloratura con calidad y capacidad y con una voz bella. Tuvo que amoldarse en los duos femeninos a las dificultades de su compañera (en el acto II dirigia con la mano y marcaba la cadencia de los adornos). Para mi gusto, la mejor.
Giacomo Prestia me gustó más en el acto II que en el inicial. Sin embargo, despues de escucharlo un ¿Ramfis? en Bilbao extraordinario (estuve todo el viaje de vuelta pensando en qué ópera escuché a este bajo la primera vez, que tanto me gustó) y creo que no acaba de despegar. Quizás puse en el demasiadas expectativas porque ayer me acompañaba un cierto desengaño, dentro de un nivel aceptable en sus prestaciones.
Los papeles menores fueron encarnados por cantantes de Helikon (como la orquesta y el coro) aceptablemente, mucho mejor ella que el. El coro, extraordinario.
Allemandi es un viejo conocido. Me gustaría saber cuantos ensayos se han hecho de esta "Norma" porque viendo dirigir a Allemandi se le veía apurado, recogiendo a los cantantes en concertantes y escenas similares y marcando hasta el extremo las coloraturas y asornos de las escenas de Norma y Adalgisa, especialmente.
En el concertante final (¡tan bello, tan querido por Wagner, por cierto!) recurrió a una "paradita" estratégica en medio del mismo reordenando a cantantes y dándoles un pequeño respiro, con un efecto que -a mí- no me gustó.
¿Y la escena? Bertman anunció una "Norma" como la guerra de las galaxias y así fue: una piramide central que se descomponía a través de las escaleras centrales y en las tribunas laterales, transparente era el centro de la acción, muy al estilo Kupfer; los soldados llevaban espadas luminosas con las que se creaba cierta escenografía en las escenas de masas y que se apagaban y encendían en relación con el desarrollo de la trama.
¿Molestaba? A mí, no. ¿Aportaba algo? Nada. ¿Resultado? Ni fu ni fa.
El público dictó su veredicto: grandes ovaciones para Guleghina, aplausos con bravos para el trio restante, cortesía para los dos comprimarios. Allemandi, fue ovacionado y Bertman estaba espitoso en el escenario. No coincido al cien por cien con el público pero esta es la magia de la ópera.
Nueve años yendo al FIS, a la ópera y hasta el año que viene, que supongo que como es tradición, nos pondrán Verdi (un año, sí, otro no).
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