Allá vamos.
Nada más empezar la obertura ya ves que esto va a ir bien. Toda la orquesta sonaba (como a lo largo de toda la ópera) rotunda, potente y muy segura.
Sube el telón y la cárcel ocupa todo el amplio escenario que consiste en una pared con una especie de grillete (que veremos en más ocasiones) en el que está la puerta principal, todo claro y diáfano.
Marzelline era Maria Fontosh, voz bonita y potente quizás le faltó cierta candidez que me gusta a mi ver en este personaje.
Y llega uno de mis momentos favoritos. A mi el Mir ist so wunderbar siempre me ha parecido música celestial, y aún se me pone la piel de gallina al recordarla. Ni la voz de Meier ni la de Salminen me parecen especialmente bellas, pero oírlas tan bien empastadas con esa música que me pone tonta me formó un nudo en la garganta. Qué momento.
Había leído que Meier tenía cierta dificultad en alcanzar los agudos pero que lo suplía con la técnica. Ni idea de si es así pero no se nota sensación de dificultad en un aria tan compleja como es el Abscheulicher. Su Komm, Hoffnung fue otro momento nudo. Espectacular.
El coro de los prisioneros fue también muy bonito. Aquí hay un detallito que yo eché de menos y es que siempre me ha parecido especialmente emocionante ver, mientras los presos cantan, a Leonore buscar desesperadamente entre ellos a su marido. Aquí no se vió así, sino sólo a Meier llorar en un rincón.
El preludio de descenso a la mazmorra (Acto II) va acompañado de un video (proyectado en todo el escenario) en el que la cámara va atravesando cadenas hasta ver, sin solución de continuidad, a Florestan Seiffert en su celda. Empezó algo frío, su Gott sonó algo trémulo pero mejoró a lo largo del aria. Como pega a la escenografía de este acto es que mientras están en la celda todo se desarrolla en un espacio de muy pocos metros, supongo que para dar sensación de opresión, pero no permite por ejemplo que Leonore se interponga entre Pizarro y Florestan cuando se descubre como su esposa, están los cuatro separados en la celda; no sé, queda algo raro.
Para acabar recordar también el momento en que Don Fernando le da la llave a Leonore. Momento muy hermoso que Mehta supo subrayar con un tempo pausado, una delicia.
Por cierto, entre la celda y el patio de la carcel, hubo un magnífico y largo interludio que yo no había oído nunca, estuve pensando si pudieran ser alguna (o todas ellas porque duró unos quince minutos) de las Leonoras (1, 2 y 3) pero no lo sé con seguridad.
En definitiva, una noche musicalmente perfecta. Fidelio es una ópera magnífica.
Edito para añadir esta foto :
