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AUDITORIO NACIONAL DE MÚSICA (Jueves, 13 de noviembre de 2025) - Sala de Cámara: Napoli inedita
Pre-fin de semana intenso y lleno de música, con dos conciertos escuchados en el Auditorio Nacional. El jueves 13, en la Sala de Cámara y dentro del ciclo Universo Barroco, estupenda función del grupo español Tiento Nuovo, que ofreció un programa centrado en pasajes de melodramas napolitanos (la mayoría de ellos inéditos e interpretados por primera vez desde su estreno), con la figura de Alessandro Scarlatti como eje central y aglutinador del espectáculo. Al margen de unas cuantas piezas instrumentales —todas ellas del compositor siciliano, y que sirvieron como nexo de unión—, la mayoría fueron arias de ópera, interpretadas por la soprano Alicia Amo y el contratenor Xavier Sabata. Un programa compacto, homogéneo y muy bello en el que, sin embargo, lo que más llamó mi atención fueron dos arias concretas (una de carattere y la otra di bravura) de otros dos compositores incluidos en el programa: la de Sabina "Barbaro mai non cessa", del Tulio Ostilio, de Giuseppe Vignola, y la de Artemisia, para la ópera homónima, de Domenico Sarro, titulada "Sento amor, che mi lusinga". Ambas fueron cantadas, con buena técnica, absoluta entrega y adecuado estilo, por Amo, cuya voz tampoco es especialmente hermosa (además de algo corta por arriba), aunque fue empleada con gran inteligencia. En cuanto a Xabata —y quien me lee ya sabe que no gusto, precisamente, de contratenores y sopranistas—, se mostró muy adecuado al repertorio (en el que es especialista), y también mostró entrega y complicidad con Amo en los duetos, pero su voz —que, sin embargo, gana bastantes enteros grabada en disco—* me pareció demasiado velata y siempre dominada por esas sonoridades afalsetadas y poco ricas en armónicos, tan propias de estos intérpretes.
Perfecto el conjunto Tiento Nuovo, dirigidos con acierto por Ignacio Prego, que también asumió la interpretación del clave en la parte armónica del bajo continuo.
Un público, sorprendentemente gélido, recibió cada una de las piezas como si no hubiera escuchado nada. Hasta el punto de que el violín principal de Tiento Nuovo llegó a premiar, golpeando con su arco sobre el atril de la partitura, una de las interpretaciones de Sabata, volviéndose con una sonrisa hacia la sala como para pedir al público que se animara un poco. Al final, los más intrépidos espectadores se atrevieron a ir rompiendo el iceberg que se levantaba entre el aforo y el escenario, y fueron escuchándose algunos "bravos" tras las interpretaciones (acompañadas, como siempre, por los "chisteantes" de turno pidiendo callar). Es cierto que en el programa de mano se indicaba que la representación se ofrecería sin pausas, pero eso mismo se ha hecho muchas otras veces, y nunca había visto yo tanto respeto al silencio, y tan escasa receptividad por parte del respetable. Por eso, a veces me pregunto si el comportamiento del público que se va viendo en algunas funciones —aplaudiendo todo (esté bien o mal), o chistando para callar a quienes, en un momento determinado, se sienten impelidos a mostrar su entusiasmo— no forma parte de un envarado formalismo protocolario mal entendido (pues, a la postre, la asistencia a un espectáculo de la llamada "música culta" no es una eucaristía), derivado también de no saber muy bien lo que se está escuchando.
AUDITORIO NACIONAL DE MÚSICA (Viernes, 14 de noviembre de 2025) - Sala Sinfónica: Frantz Schmidt. Oratorio El libro de los siete sellos
La tarde del viernes la pasé disfrutando de una obra poco conocida: El libro de los siete sellos del Apocalipisis de San Juan, oratorio para solistas, coro mixto, órgano y orquesta de Franz Schmidt. Una obra espectacular, ambiciosa, de gran empeño musical, compromiso dramático y altos vuelos, aunque demasiado grandilocuente en ocasiones (a mi modesto entender), y algo ayuna de inspiración melódica; sin poseer ese punto de genialidad que convierte un trabajo realmente grande y estimable en una obra auténticamente maestra. Englobada en la corriente del tardo-romanticismo —que el compositor austríaco profesó con auténtica convicción— el oratorio se caracteriza principalmente por su apabullante instrumentación y el enorme conjunto musical requerido para interpretarse: densa orquesta, nutridísimo coro mixto, y hasta un órgano, que —según indica Mario Muñoz Carrasco en su artículo del programa de mano—, actúa como «instrumento soberano» de la obra, dando unidad a las distintas secciones o partes que componen la obra. Los momentos que más llamaron mi atención fueron los que ilustran las aperturas del tercer y el sexto sellos, pues allí la música tiene una enorme fuerza teatral y transmite considerable tensión dramática. Todo ello, además, fue magníficamente servido por un Fabio Luisi que conoce perfectamente la partitura —siempre ha mostrado gran interés por ella y se ha prodigado interpretándola—, y que consiguió extraer de la orquesta y el coro toda la grandiosidad que encierra.
Desde el punto de vista vocal, los intérpretes más destacables fueron el tenor alemán Michael Laurenz, que asumió la parte más larga y exigente de la partitura, construyendo un Juan poderoso y capaz de sobreponerse a la masa orquestal (aunque con algunas dificultades en el agudo, que sonaba forzado y le hizo llegar algo cansado al final de la función), y el bajo Christof Fischesser, que fue una excelente "voz del Señor". Bien el resto de solistas, con la excepción del tenor coreano Tae Hwan Yun, que se mostró poco idiomático y estuvo un nivel por debajo del resto. Estupendo el coro, que tiene un enorme protagonismo en la obra.
--------------- * Disco que, curiosamente, puede escucharse íntegramente en la cuenta de Youtube de la propia Alicia Amo.
_________________ "Tornate all'antico e sarà un progresso" (Giuseppe Verdi, compositor y genio).
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