Veo que tiene usted interés en seguir con la polémica, cuando yo ha había parado. Usted sólo ha vuelto al foro para provocarme y denigrarme. Se han dado cuenta todos.
No voy a entrar al trapo. Si usted se aburre y necesita un foro como vía de escape, yo no voy a seguirle el juego. Ni aún menos contestar anécdotas apócrifas escritas en fórmula grito. Ahí está mi bagaje de 36 años yendo a la ópera (40 si contamos desde que empecé acudir a ver Zarzuelas) y casi 2000 funciones en teatros de todo el Mundo.
Mi prestigio está ahí, un crítico de alta consideración y con buen número de lectores. Incluso Bien le vino a usted unas cuántas veces para venir como acompañante con
mis entradas de crítico. Incluso después de haber estudiado tantos años canto, no se atrevía a que yo la oyera. Debe ser que tenía especial consideración hacia mi criterio auditivo.
El cuerpo me pide añadir más cosas sobre usted, pero aunque no se lo crea, la tengo cariño. Nos conocemos de hace muchos años. Creo que tiene mucho talento, atractivo e inteligencia. Le agradezco mucho, nuevamente, lo de la profesora de canto. Estos días he llegado a pensar en no volver con ella, porque me recuerda a usted, pero no voy a caer en ello, porque es muy buena.
Podemos cohabitar perfectamente en este foro. Usted a lo suyo y yo a lo mío. No voy a volver a entrar en provocaciones ni discusiones con usted.
De verdad, la tengo un cariño muy especial y la deseo lo mejor de lo mejor.
Pido disculpas al resto de foreros por no haberme contenido y verme arrastrado por constantes provocaciones, pero a veces soy impetuoso y no tengo sangre de horchata. Disculpas especiales a los amigos valencianos por haberles fastidiado su hilo.
Espero seguir debatiendo aquí, con gente que haya acudido al Roberto Devereux.