Disfrutado viaje a mí querida Italia con 5 óperas en 4 ciudades distintas. Por ello, ha sido el viaje repóker. Dos a la lista.
25-10-24.
Piacenza, Teatro municipale. Mosè in Egitto. Oportunidad de ver la monumental creación original de Rossini, que ha sido oscurecida por la versión francesa y la traducción de ésta. Espectacular puesta en escena de Pier Francesco Maestrini, con magnífico uso y con gran sentido estético, de las proyecciones y efectos escénicos, como perspectiva y profundidad de campo. Una maravilla, que me hizo recordar la película Los 10 mandamientos con un
Michele Pertusi en plan Charlton Heston abriendo las aguas del Mar Rojo. Junto al veterano bajo italiano, desgastado, pero con legato y canto siempre noble, un grupo de cantantes jóvenes entre los que destacaría al tenor
Dave Monaco de 28 años de edad. Emisión ortodoxa, buenos agudos, agilidad y arrojo en escena.
26-10-2024.
Vicenza. Teatro Olimpico. Ariadne auf Naxos. Después del cautivador Pélleas del pasado año, volví al Festival que organiza Iván Fischer con su orquesta en el fascinante recinto concebido por Andrea Palladio.
Fischer optó por interpretar la suite orquestal de el burgués gentilhombre --sin los textos de Hofmansthal -con una pantomima de los personajes de la commedia dell'arte incordiando a los músicos y director, los cuales, lógicamente, vuelven a comparecer en la ópera. Posteriormente Ariadne sin prólogo. Emily Magee tocada vocalmente, aunque domina el papel y el lenguaje Straussiano, la voz ya no le responde. Me sorprendió el tenor
Andrew Staples, que sacó sin despeinarse un papel tan incantable como Baco. Con la pinta, gordo y cara redonda y sonrosada que uno asocia tradicionalmente a un tenor Wagneriano o Straussiano. No sé como este señor no está cantando Wagner en todos lo sitios, mientras que Joselito-Vogt campa a sus anchas.
27-10-24.
Turín. Manon Lescaut de Auber. Teatro Regio. Dentro de la muy interesante iniciativa de programar las tres Manon más importantes de la lírica, destacaba la de Auber, ópera escasamente representada. Destacar la dirección de Guillaume Tournaire, refinada, pulida, ligera, en estilo. Del reparto citar al tenor
Marco Ciaponi, interesante por colocación, fraseo y dinámicas. Lástima que en la ópera de Auber, Des Grieux no canta demasiado. Ni siquiera tiene un aria.
28-10-24.
Milán. El oro del Rhin. Teatro alla Scala. Típica función de estreno Scaligera, con división de opiniones, abucheos de los loggionisti y bravos de los que se enfrentaban a ellos. Bendita pasión que siempre ha caracterizado a la ópera y aún queda algún sitio en que se mantiene. Lo cierto es que Simone Young firmó una labor eficaz, sólida, pero sin detalles, ni contrastes, ni inspiración. Buen trabajo con la orquesta, pero faltó empaste y redondez a la cuerda y unos metales menos invasivos. En el elenco, más bien gris, destacó el muy solvente Wotan del experto Michael Völle y el Alberich de Olafur Sigurdarson. Muy pobre, sin ideas y con algunos momentos hasta ridículos la puesta en escena de MacVicar.
29-10-2024.
Milán. El caballero de la rosa. Teatro alla Scala. En este caso no hubo división de opiniones. Éxito atronador con La Scala convertida en un manicomio de braveos y ovaciones que incluyeron lanzamiento de flores a
Kirill Petrenko, ovacionado cada vez que asomaba al foso tras los descansos y con locura al final. La orquesta en pie le aplaudió también. Ciertamente memorable este Caballero de la rosa, el mejor que he visto en teatro con una dirección excelsa de Petrenko, que demostró su apabullante técnica. Lo que el día anterior fue meramente eficaz orquestalmente, en este caso fue un prodigio de transparencia, refinamiento tímbrico, limpieza de texturas orquestales y una gama dínamica infinita. Realmente fascinante ver cómo Petrenko con un mero gesto reducía el sonido a un susurro. Por no hablar del sentido del rubato en los valses. Una maravilla. Orquesta a altísimo nivel. Puesta en escena elegante y apropiada de Kupfer. Excelsa la mariscala de
Krassimira Stoyanova, tanto en lo vocal como en lo escénico, la mejor que he visto en teatro por encima de René Fleming y Marina Serafin, que eran mis Favoritas hasta ahora. Notable la Devieilhe, aunque le falta un poco de presencia sonora y magnífico como actor, que no como cantante, Gunther Groissböck, que clava la caracerización del Baron Ochs. Sólo desentonó y mucho, el Octavian, menos que mediocre, de Kate Lindsey, cuya presencia en esta edición no entiendo, más allá de tejemenajes de agentes.