2do REPARTO: FUNCIÓN ÚNICA
Palacio Euskalduna de Bilbao, 28 de octubre de 2006
Bueno, indudablemente la de ayer fue una noche especial. Por un lado
porque para uno que está aprendiendo es un privilegio tener la
oportunidad de ver a un reparto joven frente al mismo acompañamiento
que días atrás has visto con artistas de primera fila (aunque sólo sea por
Mula y Beczala). Las comparaciones son odiosas, pero a mí me ayudan a
entender y a valorar con un poco más de criterio cada día (¡sólo un
poco!). Por otro lado, después de la función
nos reunimos los forenses
bilbainos y varios ovetenses que estuvieron en el Bajazet del Teatro
Arriaga, así que aun en el caso de que las cosas hubieran salido mal, de
ninguna forma podría evitar guardar un gran recuerdo de la noche.
Ya es la tercera y reconozco que cada vez le cojo un poco más de aprecio
a la puesta en escena de
Emilio Sagi. Aun así queda lejos de
gustarme y me estoy dando cuenta de que el punto que verdaderamente
me disgusta es la escenografía.
Siempre trato de guardar la prudencia necesaria en el aspecto de la
dirección musical, y lo seguiré haciendo, pero esta vez sí me gustaría
resaltar una cosa: tremenda decepción en los tiempos absolutamente
relajados que llevó
Donato Renzetti durante la Vendetta, en mi
opinión uno de los momentos más vibrantes de esta obra.
Si tuviera que quedarme con un reparto ideal entre los cantantes de los
dos repartos (aunque no sea justo compararlos por razones evidentes),
mi elección sería
Gallen Scott Bower como Rigoletto, Inva Mula
como Gilda (¿alguien dudaba?) y Piotr Beczala como Duque (¿alguien
dudaba?). Por una cosa o por otra, ninguno de los barítonos ofrecidos en
los dos repartos me ha terminado de llenar. Ko Seng Hyoun por su más
que comentada inexpresividad y su falta de garra, y el joven Scott Bower
porque, como es lógico, no alcanza la altura vocal del coreano. Pienso que
fue un buen Rigoletto, bastante más que aceptable, pero verdaderamente
desconcertante en el aspecto interpretativo. Había escenas en que dejaba
detalles de buen actor, indudablemente superiores a todos los mostrados
por Ko Seng Hyoun, pero había otras en que se echaba en falta más garra
y más pasión. Un claro ejemplo fue la Vendetta, que la cantó con la
misma actitud que si se estuviera declarando a la prima donna. Supongo
que todo esto es fácilmente mejorable con el tiempo, así que tal vez sea
cuestión de esperar. En resumen, buen Rigoletto teniendo en cuenta que
forma parte del reparto de promesas.
Antes de escuchar a la Gilda de
Rachelle Durkin me propuse
seriamente acudir a un neurólogo para que borrara de mi mente todo
recuerdo relacionado con Inva Mula. Al final no lo hice porque me pareció
una decisión un poco drástica. Afortunadamente, me tranquilicé mucho
cuando escuché el "Mio padre!" y comprobé que la belleza de la voz de la
Durkin sería suficiente distracción para centrarme en la nueva Gilda sin
tratar de recordar. La voz de esta soprano es muy bonita, y además canta
con mucho gusto. Se la vió muy cómoda en el centro y el color de su voz
únicamente se afeó en las notas más altas del "Caro nome". Aunque se
echara en falta algo más de matización en su gran aria, en conjunto es
una buena actriz y fue sin duda la más regular de los tres protagonistas.
Por los comentarios leídos en varios foros tenía especial interés en
escuchar a
Shalva Mukeria. Se hablaba de que ha triunfado en
algún sitio con I Puritani, y como siempre oigo que hoy en día no hay
tenores para esa ópera, pues estaba verdaderamente intrigado. Su
actuación al comienzo de la ópera fue fue totalmente decepcionante,
puesto que en el primer acto el Duque necesita graves y Shalva Mukeria
demostró que no los tiene. Era directamente inaudible en la zona baja,
aparte de que el volumen general me pareció especialmente pequeño. Es
cierto que en el primer acto cantaban desde la mitad del escenario, pero
al resto de cantantes se les escuchaba bien. A partir del segundo acto
pareció otro. Se cameló a Gilda y continuó toda la obra a un volumen
incluso superior al del resto de artistas, como si quisiera resarcirse por
haber estado flojo en el comienzo. Se vió beneficiado por no tener que
atacar a la zona baja y fue entonces cuando se sintió verdaderamente
cómodo. Pegó unos agudos tremendos y estuvo espléndido en todo lo que
tuvo que ver con la zona alta. Es curioso ver a un tenor relajarse al llegar
a la zona en la que otros aprietan el culo. Terminó la función y me puse a
pensar en lo bien que tendría que hacer este hombre papeles con tesitura
alta y que no requieran especiales dotes de actor (porque flaquea
bastante en ese aspecto), es decir, papeles tipo Elvino. Más tarde alguien
me hizo fijarme en algo en lo que no había caído por mí mismo: todo lo
canta forte. Puede entonces que las melodías bellinianas no sean tan
adecuadas para él como yo pensaba...
Marco Spotti y
Elena Zhidkhova volvieron a poner toda la
carne en el asador, consiguiendo una pareja de sicarios difícilmente
mejorable. El
Coro de Ópera de Bilbao volvió a gustarme, como
siempre, y en conjunto la representación fue siempre a más, desde un
comienzo regular hasta un cuarto acto claramente superior al resto.
En mi opinión, el gran protagonista de la noche fue el público. Se ovacionó
a todos los artistas con una entrega nunca vista por mí en las funciones
generales (lo de Bártoli es otra cosa). Eso es síntoma de que gustó
mucho, y teniendo en cuenta que había mucha gente joven que
aparentemente acudía por primera vez, creo que es motivo suficiente
para que nos alegremos todos.