Historia de la ópera (parte 4)
La ópera en Venecia
La ópera veneciana llegó a ser de los espectáculos más lujosos y brillantes de Europa. La acción se hizo movidísima y se desarrollaba con gran número de personajes y frecuentes cambios de escenario, los que contrastaban fuertemente de una a otra escena. El arte de la escenificación alcanzó en ella gran desarrollo mediante la introducción de máquinas complicadas para la presentación de naufragios, batallas, intervenciones de dioses, fenómenos naturales y sobrenaturales.
Siendo la ópera un espectáculo dirigido al público, y no a un grupo seleccionado, la música se adaptó con el estilo
bel canto, a la necesidad de impresionar con medios más sencillos derivados del contraste, de la riqueza melódica, de los ritmos vivos y de uno de los medios más fáciles de desarrollo musical, que es la repetición con ligeras variaciones.
Entre los sucesores de Monteverdi, que formaban la Escuela Veneciana de Opera, fueron los principales los siguientes:
Pier Francesco Cavalli (1602-1676), que compuso cuarenta óperas; la principal de ellas es
Jasón (1649). En Cavalli se encuentra cierto número de arias escritas en estilo que será utilizado después hasta por el mismo Händel: una melodía amplia construída mediante el desarrollo de un motivo incial que se presenta sucesivamente en diversas posiciones y aspectos. Sin embargo, no se encuentra todavía en las óperas de Cavalli una diferenciación calara y constante entre recitativo y aria.
Cavalli fue el primer compositor que emplea los medios que serán en seguida habituales en la ópera dirigida al gran público.
El aria en estilo bel canto aparece en las óperas de Cavalli desde su
Dido, que fue estrenada en 1641 con éxito sin precedentes, que eclipsó aun la fama de Monteverdi. Tal fue el ascendiente de Cavalli, que se cree que Monteverdi escribió sus obras últimas bajo la influencia de aquél. Lo que puede afirmarse es que ambos maestros trabajaron en estrecha colaboración, como lo demuestra el hecho de que el preludio y los interludios o sinfonías de
La Coronación de Popea fueron compuestos por Cavalli.
A invitación de
Mazarino, el misnistro poderosísimo de Luis XIV, Cavalli consintió en viajar a París para secundar las nuevas tentativas del del ministro hacia el establecimiento de la ópera italiana en esa capital. Pero sus óperas pasaron inadvertidas en medio del cúmulo de escenas de ballet con que
Lully hubo de enriquecerlas para hacerlas llevaderas al público francés. Cavalli regresó profundamente disgustado a Venecia, donde no pudo cumplir su juramento (hecho en la ocasión mencionada) de no volver a componer óperas, porque tuvo que enfrentarse a un serio competidor:
Cesti.
Marco Antonio Cesti (1623-1669), alumno del romano Carisimi, escribió alrededor de cien óperas, muchas de las cuales no han llegado hasta nuestro tiempo. Tuvo éxito no sólo en Italia sino en otros países. Su principal obra,
La Manzana de Oro (Il Pomo d'Oro), estrenada en Viena en 1647, fue compuesta para las bodas del emperador Leopoldo I;
Orontea (Venecia, 1649) y
La Dori (Florencia, 1661) figuran también entre sus obras más notables.
Con Cesti se introduce plenamente en la ópera el estilo bel canto. En sus óperas el aria y el recitativo tienden a diferenciarse aún más y a adoptar formas estilizadas. Esta diferenciación estilística se tradujo en importantes cambios en la música de la ópera. La ópera creada por Monteverdi era admirable por la naturalidad con que la música se adaptaba a las situaciones cambiantes. Esta flexibilidad se perdió a medida que se acentuaba, en la segunda mitad del siglo XVII, la tendencia a la estilización, esto es, a apartarse de esa naturalidad para crear formas precisas, como el aria, lo que en realidad facilitabala tarea del compositor. Al diferenciarse claramente el aria y el recitativo, el interés musical se centraba en el aria, forma cantable esencialmente melódica. Con ello daba a los cantantes la posibilidad de lucir mayormente sus dotes vocales y su capacidad de inventar los adornos o enbellecimientos con que se variaba la línea melódica.
Así es como llegarán a ser figuras preponderantes los cantantes
virtuosos, la
Prima donna y el
Primo uomo. Sin embargo, a consecuencia de una prohibición de la Iglesia, la mujer desapareció casi totalmente de la escena de la ópera, y fue reemplazada por los
Castrati. En 1671, la Iglesia levantó esta prohibición, pero las mujeres siguieron siendo mal vistas en la escena. Por otra parte, la voz del
castrato era preferida por su potencia y su pureza de timbre. El empleo de este tipo, tan anómalo, de cantante se hizo cada vez más generalizado, y llegó a su culminación por el año 1725.
Después de Cavalli y Cesti, la ópera se había extendido por toda Italia. Los principales compositores después de éstos fueron Antonio Sartorio, Carlos Francesco Pollarolo, Giovanni Legrenzi, Alessandro Stradella y Francesco Provenzale.
Provenzale (1627-1704) es el primer compositor de ópera de la
Escuela Napolitana. Es admirable la expresividad de sus melodías, especialmente en afectos como el dolor y la tristeza, asó como el realce que dan a la larga línea melódica las armonías cromáticas.
La música de
Legrenzi y
Stradella se caracterizaban por su gracia melódica y su ligereza.
Fin de la cuarta parte
Saludos
