definitivamente la que mas me estremece es el "un bel di vedremo " de madame butterfly:
Un bel dì, vedremo
levarsi un fil di fumo
dall'estremo confin del mare. E poi la nave
appare. Poi la nave bianca
entra nel porto, romba il
suo saluto. Vedi? È venuto!
Io non gli scendo incontro.
Io no. Mi metto là sul ciglio del
colle e aspetto, e aspetto gran tempo
e non mi pesa, la lunga attesa.
E uscito dalla folla cittadina
un uomo, un picciol punto
s'avvia per la collina.
Chi sarà? chi sarà?
E come sarà giunto
che dirà? che dirà? Chiamerà
Butterfly dalla lontana.
Io senza dar risposta
me ne starò nascosta un po' per celia...
e un po' per non morire
al primo incontro,
ed egli alquanto in pena chiamerà, chiamerà:
piccina mogliettina olezzo di verbena,
i nomi che mi dava
al suo venire
Tutto questo avverrà, te lo prometto.
Tienti la tua paura,
io con sicura fede l'aspetto
traduccion:
Un hermoso día veremos alzarse
un hilo de humo en el horizonte.
Y entonces aparecerá la nave.
Luego, esa nave blanca entrará
en el puerto, atronando con su saludo.
¿Lo ves? ¡Ya ha llegado!
Yo no bajo a encontrarme con él.
Me pongo allí, en lo alto de la colina,
y espero, espero largo tiempo
y no me pesa la larga espera.
Y saliendo de entre la multitud
un hombre, un punto pequeño
se destaca por la colina.
¿Quién será? Y cuando llegue,
¿qué dirá? ¿qué dirá?
Llamará a Butterfly desde lejos.
Y yo, sin dar respuesta,
estaré allí escondida,
un poco para inquietarlo,
y un poco para no morir
al primer encuentro, y él,
con alguna inquietud, llamará, llamará:
"Pequeña mujercita, olor de verbena",
los nombres que me daba
cuando volvía a casa
Todo esto ocurrirá, te lo aseguro.
Guárdate tu miedo,
yo con firmeza le espero
Me destroza escuchar esto, especialmente cuando lo violines aumentan de volumen en la parte final... por si queda duda pueden escucharla aqui
http://www.epdlp.com/opera.php?id=99
Tambien la escena de la carta de Eugenio Oneguin de Tchaikovsky. Cuando Tatyana le declara su amor... como es muy larga solo pondre una parte:
No a nadie en el mundo
podría haber dado mi corazón!
Esto está decretado en el
consejo supremo,
es lo que el Cielo quiere:
¡Soy tuya!
Toda mi vida ha sido una promesa
de este inevitable
encuentro contigo;
sé que Dios te ha enviado,
¡hasta la tumba
serás mi compañero!
Te me apareciste en sueños
y aunque no te había visto,
ya te amaba.
Tu maravillosa mirada me cautivó...
En mi espíritu tu voz resonaba
desde hace mucho tiempo...
No, ¡no había sido un sueño!
Cuando llegaste, te reconocí
al instante.
Quedé estupefacta,
y mis pensamientos
lo proclamaban:
¡está aquí, está aquí!
¡No es verdad! Te había oído
muchas veces antes...
Habías hablado conmigo
en el silencio,
¿cuando al pobre consolaba?
¿O cuando con rezos traté
de hallar paz a mi angustia?
Y en este instante,
¿no fuiste tú,
visión amada, la que
en la oscuridad se dejó ver
momentáneamente?
Anidando suavemente en mi almohada,
¿No fuiste tú,
el que con amor,
me susurró palabras de esperanza?
