Una recomendación, si de repente un día tenéis mono de Rossini haceros con este disco.
Lo primero que quiero comentaros es que la ópera en sí es una maravilla, una de las mejores para mi gusto de Rossini.
Algunos pensarán:
“Ya está este pesado con Rossini, que si Flórez no se qué, ¿Pero cómo va a ser esa ópera una maravilla si ha estado mucho más de un siglo abandonada? Será la típica rareza que los rossinianos nos recomiendan sólo porque canta Flórez, seguramente un ladrillo”.
No, no de verdad, tiene una fácil explicación. Esta ópera contiene una música sublime, con algunos pasajes de mucha fuerza dramática alternados con otros muy divertidos, pero ha estado abandonada porque el rol del tenor protagonista, Corradino, es uno de los más extensos y difíciles de todos los escritos por Rossini, que ya de por sí suelen ser muy exigentes. En muchas obras rossinianas el tenor tiene una o dos arias difíciles pero no es el auténtico protagonista como sí sucede en esta ocasión, con muchísimo tiempo en escena y sin descanso vocal aparente. Por este motivo a lo largo de la historia operística desde su composición, los tenores que han tenido las facultades y el atrevimiento para cantar ese rol con solvencia se pueden contar con los dedos de una mano y créanme sobran dedos.
Este disco ahora reciente tengo la sensación de que con el tiempo se irá convirtiendo en un disco de culto rossiniano. La interpretación que hace Juan Diego Flórez de Corradino es difícil de explicar, pero permitirme un taco para resumirla en una palabra, es ACOJONANTE.
La ya de por sí escabrosa composición para el tenor se hace más difícil por el fuerte carácter de Corradino que va cambiando a lo largo de la obra. Esto no sólo es un reto sicológico para el intérprete sino que la escritura de Rossini acompaña esta evolución en su partitura vocal.
Me explico, Rossini para los roles de carácter, aguerridos, solía componer para una vocalidad adecuada a los baritenores, tenores que podían dar buenos agudos y también adentrarse en el registro de barítono para ofrecer buenos graves, en cambio los contraltinos, con una emisión más clara, mayor limpieza en las agilidades y facilidad en los sobreagudos, eran empleados para roles más cómicos o de enamorados.
Corradino en un principio fiero y despiadado, “enferma” por una mujer y acaba siendo un corderito. Esto cambio se ve en la tipología vocal. Su entrada, en el corte 9, no me acuerdo como se llama porque tengo el CD en el coche, creo que “alma rea” es de una fuerza increíble, propia de un baritenor, con agilidades que descienden a los graves, cuestión que a Flórez le habrá costado un montón por ser él un claro contraltino, pero que resuelve de manera extraordinaria. Según avanza la obra su canto se hace más dulce, más romántico permitiéndose el lujo de terminar algunas frases y algunas agilidades desvaneciendo el sonido en pianos mágicos y emotivos que se disipan en el aire.
Haciéndose el dureta
Como un corderito
La insolencia vocal, los brillantísimos agudos y la musicalidad marca de la casa propias de otras grabaciones están aquí presentes con especial notoriedad. Sería muy largo comentar todos los momentos excepcionales de su actuación, porque son muy numerosos, algún día lo haremos. Hay que recordar también la importancia de este rol para Juan Diego porque fue con el que tuvo el imprevisto debut profesional en 1996 sin tiempo para preparar las complejidades del papel y con sólo 23 años.
Foto del debut de Flórez
Este es el reparto en sus principales papeles:
Corradino Cuor di ferro : Juan Diego Florez
Matilde Shabran : Annick Massis
Edoardo : Hadar Halevy
Aliprando : Marco Vinco
Isidoro : Bruno de Simone
Contessa d’Arco : Chiara Chialli
El reto del equipo aunque a otro nivel es francamente bueno. Creo que la grabación mejoraría bastante si el rol de Edoardo lo hiciese una cantante con un color vocal más oscuro, una verdadero mezzo o si se pudiera, contralto. Hadar Halevy canta bien, con buen estilo pero su color vocal es demasiado claro.
Otra cosa que hay que comentar es la excelente toma sonora. La grabación está realizada en vivo con micrófonos situados en las cabezas de los cantantes. Esto tiene sus defectos, se oye un poco pequeños carraspeos, respiraciones y no se tiene ese sonido que tienen las grabaciones live más a distancia con el matiz que toman las voces en su proyección hacia la sala. Sin embargo la presencia de las voces es soberbia, como si se tratara de una grabación en estudio pero con el entusiasmo y la emoción que produce al cantante la propia representación.
IMPRESCINDIBLE.
Saludos
