tucker escribió:
Muy de acuerdo y muy interesante lo que dice Le Gouv.
Como empiecen a prosperar en España y en Europa, legislaciones de “ nietísimos o símilares “, veremos lo que nos espera tambien, en lo deportivo

( no solo con las selecciones de España y Francia, ver las de Inglaterra, Suiza, Bélgica, etc…etc.. En cambio, no sucede con Brasil y o Argentina.)
A ver, no hace falta que busque consecuencias de una legislación que está en medio de la merdé política del momento, entre otras razones porque va contra las normas del foro.
La realidad del fútbol internacional siempre se ha movido por vías paralelas a las legislaciones nacionales, pero independientes de éstas. Si nos vamos a los años 50, se lo resumo en 3 nombres: Di Stefano (6 partidos con Argentina y 31 con España), Puskas (85 con Hungria y 4 con España), o Kubala (3 con Checoslovaquia, 6 con Hungria y 19 con España). Son datos de la IA, asique el número de partidos puede no ser exacto. También con ayuda cibernetia, me sale la siguiente lista de nacionalizados que jugaron con la selección: Ladislao Kubala (Hungría), Héctor Rial (Argentina), Heriberto Herrera (Paraguay), Alfredo Di Stéfano (Argentina), José Santamaría (Uruguay), Eulogio Martínez (Paraguay), Ferenc Puskás (Hungría), Vicente Jara (Paraguay), José Eulogio Gárate (Argentina), Juan Carlos Touriño (Argentina), Rubén Óscar Valdez (Argentina), Heraldo Bezerra (Brasil), Roberto Juan Martínez (Argentina), Rubén Cano (Argentina), Juan Carlos Heredia (Argentina), Thomas Christiansen (Dinamarca), Donato (Brasil), Juan Antonio Pizzi (Argentina), Catanha (Brasil), Mariano Pernía (Argentina), Marcos Senna (Brasil), Diego Costa (Brasil), Aymeric Laporte (Francia), Robin Le Normand (Francia) y Dean Huijsen (Países Bajos). [en la lista hay casuísticas de todo tipo, como la de Garate que se vino de niño a España, pero no logró la nacionalidad española hasta los 22 años].
Lo que estamos viendo es algo mucho más masivo, en eso tiene razón; directamente asociado a la facilidad de movimientos de personas y la creciente interconexión económica y social internacional. Si vemos los cuatro semifinalistas de Qatar 22, tenemos un ejemplo muy claro de que el concepto de "nacionalidad" o si lo prefiere de composición étnica de las sociedades europeas no tiene nada que ver con el de hace 50 años, y esto afecta también no solo a los países receptores de emigración sino también a los emisores. La misma España que producía entonces emigrantes hoy recibe inmigrantes.
Resumiendo lo de Qatar 22:
Francia, como bien apunta Le Gou, es un equipo formado principalmente por la segunda generación de inmigrantes africanos; si nos fijamos en "Francias" anteriores, esto ya empezaba a ser evidente en el equipo liderado por el "argelino" Zidane en 1998 y prácticamente inexistente en la que nos ganó la Euro en 1984.
Marruecos, representa la otra cara de la misma moneda. Como eran incapaces de generar un equipo ganador con su talento "natural", llevan años implementando un muy agresivo y exitoso programa de scouting de talento exterior, es decir de esos hijos de emigrantes nacidos en otros países. Ahí están los casos de Achraf y Brahim que les salieron bien, mientras que "fallaron" con Lamine. No olvidemos también que Messi podía jugar con España, pero eligió hacerlo con Argentina, entre otras cosas por el cortejo de la AFA. El caso de Brahim es interesante, su padre nació en España, su relación con Marruecos es a través de sus abuelos; también es un ejemplo de la agresividad de la federación marroquí, pues hay serias sospechas que no sólo lo convencieron con promesas de titularidad sino que hubo dinero por medio.
Dejo para el final esta chapa a Argentina y Marruecos. Racialmente más puras, o eso parece; pero la realidad es que un número importante de sus jugadores no son resultado de las categorías inferiores de sus clubes, sino que ficharon muy jóvenes por categorías inferiores de clubes de las grandes ligas europeas. Esta es otra pata del fenómeno de potpurrí internacional que es el fútbol de hoy.