|
Retransmisión por la ORF del Holandés Errante desde la Staatsoper de Viena. Versión original de 1843 pero en un acto, con las uniones que Wagner compuso para la versión revisada de 1864. Decepción. Estamos ya en la marcha del Holandés al final de la obra. Mediocre dirección de Bertrand de Billy, un director que desconozco por qué se pasea tanto por la Staatsoper si no es por su largo periplo de 18 años como director de la Orquesta de la ORF, cargo para el que fue nombrado en 2002 (con tan solo 37 años, en una orquesta que no es moco de pavo y que actualmente tiene como director a Markus Poschner, este último sí un nombre a tener en cuenta) y motivó su marcha del Liceo de Barcelona dos años más tarde. Estuvo en el cargo hasta 2019 y ahora desconozco qué titularidad ostenta. Dirección muy poco idiomática, con una paleta de colores por momentos dejada al albur, y ha habido más de alguna entrada descuidada, que conociendo el coliseo vienés, es evidente que no se debe a los músicos. Bien el coro, aunque con los hombres no hay color con Bayreuth, sobre todo en el comienzo de la fiesta del puerto, donde la potencia, frescura y flexibilidad no es la de la Verde Colina.
Pero el reparto tampoco es para tirar cohetes. Sobresale con diferencia el protagonista, Tomasz Konieczny, un bajo barítono que tiene la voz, tiene la tesitura y que hace un Holandés notable, con sus defectos en la emisión por todos conocidos, pero que se le puede presentar como Holandés en cualquier teatro de primera fila sin que la cosa ofenda al oído. Competente el Daland de Franz Josef Selig, que a sus 63 años tiene limitaciones acusadas en el extremo superior (siempre las ha tenido), pero es un bajo profundo, el instrumento es grande, tiene buena técnica y es indudable que sabe cantar. Correcta sin más la Mary de Stephanie Matiland. A partir de aquí, un elenco que me parece insuficiente para Viena: la Senta de Erica Eloff, soprano mozartiana y verdiana, es una soprao lírica, quizás spinto, pero nada más, con voz blanquecina, anodina. Senta es un papel que demanda cierta anchura y empuje en la balada y en el dúo del segundo acto, y la Eloff no lo tiene, teniendo que forzar la voz (y aun teniendo en cuenta que de Billy no ha cargado toda la artillera en el dúo). Académicamente se habla de soprano lírico-dramática, como Sieglinde, pero Sieglinde es un papel menos duro que el de Senta, más próximo a la soprano dramática. Konieczny, que tiene una voz grande, se la ha comido.
Hiroshi Amako tiene voz de tenor lírico, tiene treinta y pocos y claramente es un buen secundario para la Staatsoper, pero el rol del Timonel tiene una cavatina muy muy comprometida. No es Don Curzio de Las Bodas de Fígaro, Monostatos de La Flauta Mágica, los ministros de Turandot, o Casio de Otello. El ascenso al agudo no es del todo limpio y tiene sus limitaciones. Otro tanto pasa con el lírico Erik de Jörg Schneider, donde parece que la voz se va a romper, con una musicalidad por momentos dudosa y tendente a cierto parlato. Y de hecho se le ha roto la voz de forma escandalosa al final de la cavatina del tercer acto (ha tenido que toser y todo). El inicialmente previsto era Andreas Schager, que ha cancelado, aunque creo que Schager no está en un momento para hacer Erik (voz demasiado ancha, voluminosa y que no es fácil moverla con ligereza). En todo caso, el señor Schneider no creo que valga para Erik, sí para un Don Curzio, un Casio, etc...
_________________ http://discografiawagneriana.blogspot.com/
|