
Pues a ver.
Qué quieren que les diga.
Vivir en sociedad tiene cosas como que a veces hay que ir a ver el estreno navideño de tres horas de rigor. Y no es que vaya a recomendarles ver Avatar 3 (oficialmente
Avatar: Fire and Ash), pero podría haber sido mucho peor: es cierto que el factor sorpresa del prodigio visual de la primera película ya está amortizado, pero esta es bastante más entretenida que la segunda. Nada nuevo, no me entiendan mal: el guion es muy gruyère-emmental (el acontecimiento central de toda la movida es una comunión iniciática de ballenas pacifistas, y hay varios personajes, algunos muy nucleares en la trama, que salen de plano y ya no se supo más; a lo mejor hay que reservarles para la 4) y tenemos todos los consabidos clichés de "hijo, me has desobedecido", "tenemos que unirnos para pelear contra el opresor", "naturaleza siempre bien forever", "el elegido", "la elegida" y todo eso, pero James Cameron tiene un envidiable oficio para contar historias y consigue, durante casi todo el metraje, que pasen las bastantes cosas, y con el bastante ritmo, para que no se haga muy pesado.
Es decir, si ya han visto Moby Dick (o Liberad a Willy 3), El rey león y Aliens, no pierdan el tiempo. Pero si por tener hijos, sobrinos, colegas u otros compromisos, no les queda otra, tampoco maldigan su suerte; estarán relativamente entretenidos y las 3h17 se les pasarán aproximadamente en 3h07.