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 Asunto: CARMEN en A Coruña
NotaPublicado: 09 Sep 2025 16:23 
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El pasado viernes la Temporada Lírica de Amigos de la Ópera de A Coruña se abrió con CARMEN, de la que dejo algunas repercusiones en prensa. Se habla de función descafeinada.
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/c ... 7C4993.htm
La descarnada visión de Bieito domina «Carmen» en A Coruña
Hugo Álvarez Domínguez
La obra de Bizet, bajo la dirección artística de Calixto Bieito, volverá al escenario coruñés este domingo
06 sep 2025
El legendario montaje de Carmen de Bizet que Calixto Bieito estrenó en 1999 (y desde entonces gira por el mundo) abrió la 73. ª Temporada Lírica de Amigos de la Ópera. 26 años después de su estreno, no se puede hablar de algo novedoso, rompedor o escandaloso, sino de un clásico contemporáneo.
Bieito ubica la acción en la España fronteriza de finales de los 70 o principios de los 80 del pasado siglo, con escenografía minimalista (de Alfons Flores) y en un ambiente árido y visceral; presidido por el lumpen, donde el calor, la pobreza y la falta de estímulos extreman las relaciones.
El montaje mantiene su impacto por la descarnada potencia de su imaginario (deudor del cine quinqui ochentero, de Jamón, jamón, de Bigas Luna y también de Airbag) y por una dirección de actores minuciosa que aprovecha el espacio (casi) vacío para crear (con muy poco) momentos de alto voltaje dramático. Ahí está el poste de esa bandera española que reina en el primer acto del que acaba colgando una mujer (como trofeo de un cuartel que no duda en desahogar sus más bajos instintos de modo explícito con la llegada de las cigarreras); la fiesta cani en coche del segundo acto (ecos de Yo soy español y Que viva España) o la hija de Mercedes, integrada en el poblado, hipersexualizada y resistiéndose a perder la niñez.
También momentos de fuerte carga poética, como el maletilla desnudo frente al toro de Osborne a la luz de la luna: uno de los instantes más hermosos e icónicos. El cuarto acto (magistralmente resuelto con apenas una cuerda y un círculo de tiza) es puro y gran teatro; y explica por qué el montaje ha trascendido en el tiempo: respira vida y verdad, plagado de aciertos a ritmo trepidante.
El montaje se impuso a una versión musical con puntuales destellos, lastrada por una dirección orquestal errática de Gianluca Martinenghi, de tempi morosos (contrarios al ritmo de la escena), pasada de decibelios y con poca atención a las necesidades del escenario. Sofija Petrovic fue una Carmen de voz oscura, redonda y carnosa, con grave bien apoyado y considerable impacto tímbrico. La voz es importante; a la intérprete (su mejor momento, el aria de las cartas) se le puede pedir más variedad en el fraseo. El Don José de Oreste Cosimo muestra timbre de spinto muy atractivo, a veces lastrado por una emisión algo retrasada que impide que la voz tenga el squillo deseable y se proyecte mejor. Jean-Fernand Setti (Escamillo) se llevó la función por presencia y medios, tan rotundos como elegantes; y María José Moreno impuso la frescura de su timbre, todavía lozano, e impecable línea de canto como Micaela. Entre los secundarios es justo destacar a Irene Zas por lo sonoro del instrumento y la fuerte implicación de todos (en especial una Susana García desatada) con la propuesta escénica.
Ni escena ni batuta favorecieron al Coro Gaos, que aun así se esforzó y tuvo sus momentos; mientras el Coro Cantabile mostró su acostumbrada solvencia y la OSG cumplió con eficacia.
La respuesta del público, silenciosa durante la función, creció al final. La potencia del montaje (repuesto por Lucía Astigarraga ante la ausencia de Bieito, del que se leyó un comunicado) dominó todo. Se dedicó la velada a Manuel Lourenzo, recientemente fallecido.


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 Asunto: Re: CARMEN en A Coruña
NotaPublicado: 09 Sep 2025 16:26 
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https://www.beckmesser.com/critica-mas- ... en-coruna/
Más que una Carmen, la Carmen
Carmen, de Georges Bizet. Sofija Petrović, Oreste Cosimo, Jean-Fernand Setti, María José Moreno, Susana García, Irene Zas , Jacobo Rubianes, Gabriel Alonso, Eduardo Pomares Sainz, Laura Alonso, Manu Fernández. Orquesta Sinfónica de Galicia. Coro infantil y juvenil Cantabile. Director musical, Gianluca Martinengui. Dirección de escena, Calixto Bieito. Producción Gran Teatre del Liceu (1999). A Coruña, Palacio de la Ópera (lleno), 5 de septiembre de 2025.

Porque la “Carmen” de Bieito es quizás la mejor versión posible de la ópera de Bizet y porque Sofija Petrović hace palidecer a cuantas Carmen han sido en estos escenarios, fue una excelente idea abrir la Temporada Lírica de Amigos de la Ópera con la producción del Liceu de Barcelona de 1999, aprovechando el sesquicentenario del estreno absoluto de la obra y las bodas de plata, ya pasados, de la puesta de Bieito. Puesta cuya representación en decenas de teatros entre los que se encuentran buena parte de los más importantes del mundo, la han convertido en un verdadero clásico de nuestros días.
Una versión dura, muy basada en la vida real y los instintos más primarios del ser humano; que a veces hacen de él un ente más feroz que las bestias salvajes. Así en el poderoso ensañándose con el más débil y ridiculizándolo ante sus compañeros; en el castigo de un soldado, obligado a correr en círculo, cargado con su arma, en calzoncillos y a paso ligero hasta caer exhausto y bañado en sudor. Escena que con variantes como la vestimenta y la temperatura sufrió más de una vez un compañero de armas de este cronista en el CIR nº 1 en el invierno de 1967.
En la puesta en escena de A Coruña faltan algunos elementos de la original, como algunas escenas explícitamente sexuales o el reparto de comida con cazos, por parte de algunos legionarios, a los niños que agitan cacerolas por encima de sus cabezas. Este reparto de comida se pudo ver en el Real o en La Fenice, pero no en A Coruña. Es como en una reproducción de lo que sucede a diario en Gaza y vemos a diario en nuestros televisores. El arte y la realidad coinciden en lo peor del ser humano sin poder distinguir ya cuál imita y cuál es imitado
Imágenes que molestan tanto a algunos, que les hacen cambiar de canal para no malbaratar su cena o comida o suprimirlo de una puesta en escena para que no se estropee una agradable velada lírica. Se conserva la mujer colgada junto a la bandera al finalizar el primer acto, que bien puede encarnar, literalmente, la hipocresía del patriotismo de los soldados, cuya verdadera patria no es la representada por la bandera, sino su ansia de poder frente al otro, frente a la otra, la mujer como objeto de deseo y de abuso.
Y de tantos otros, no necesariamente legionarios ¿Se acuerdan a estas alturas mis lectores de aquella patria que Rilke situaba en la infancia? Y es que cuando se combinan en escena bandera, soldados, mujeres, niños y pobreza, cualquier decisión escénica es política. A gusto de algunos y para disgusto de otros. Como la vida misma. Especialmente impactantes, por su simbolismo o plasticidad algunas escenas, como la de la noche en el campamento de gitanos y contrabandistas, entre poligonera y de cementerio de coches, con un impactante simbolismo de decadencia social y ruina.
El movimiento en escena de hasta cuatro destartalados Mercedes de gran tamaño, como los que hemos visto tantas veces cruzar España en verano en la Operación Paso del Estrecho (Operación “Marhaba”, Bienvenida en su denominación marroquí), es como un ballet nocturno de monstruos gigantes en el monte. ¡Bravo! Enorme también la plasticidad de los grupos a la llegada de la cuadrilla frente al habitual y manido desfile de esta entre vítores.
Bendito Calixto Bieito, bendito Alfons Flores y su minimalismo escénico, casi vacío, que nos libra, al menos por ahora, del tradicional “horror vacui” tantas veces dominante en la temporada de AA.O. de A Coruña. Y que permite un movimiento de actores y cantantes realmente teatral. Gran trabajo de Lucía Astigarraga con el Coro Gaos, el Coro Infantil y Juvenil Cantabile y todos los figurantes; bravo a todos ellos.
Especialmente al que hizo el papel de maletilla toreando desnudo a la luz de la Luna Algo que, antes de que las escuelas de tauromaquia -abonadas y regadas con subvenciones oficiales- proliferaran como hongos, era práctica habitual entre los también llamados “capas” en los ambientes taurinos.
Musicalmente, la noche no arrancó con el vigor que cabe esperar en la obertura de Bizet. Un tempo bastante lento y una gran falta de energía interior. A lo largo de la noche se repetiría esto junto a un exceso de decibelios; algo quizás parecido a lo que en economía se llama estanflación, estancamiento (aquí, de fuerza interior) con inflación (de volumen).
Esto se repitió a lo largo de la representación y solo se salvó en los momentos más camerísticos gracias a la calidad de los solistas de la Sinfónica. Walker Moore a la flauta, Villa al oboe, Landelle al arpa, el clarinete de Marín o el fagot de Harriswangler pusieron técnica, emotividad y expresión al servicio de la partitura. El Coro Gaos y el Coro Infantil y Juvenil Cantabile brillaron en voz y movimiento escénico.
Y el canto, naturalmente; el canto. Desde su aparición en escena Sofija Petrović fue Carmen. La mezzo croata tiene una voz clara, potente y muy bien proyectada, con buen brillo y un excelente dramatismo -en el sentido de capacidad teatral-, muy matizado y con más que suficientes, pero no exagerados, contrastes expresivos entre tragedia y empoderamiento o desafío; es como una gran fuerza desarrollada sin esfuerzo, la naturalidad hecha cantante Además, su imponente presencia escénica, con excelente gestualidad facial y corporal, hace difícil a partir de esta noche imaginarse a otra cantante en este papel. Tal cual.
El Don José de Oreste Cosimo se portó según lo que se espera de sus distintos momentos: una cierta “mamitis” nostálgica en la visita de Micaela, dureza cuartelera y desesperación frente al rechazo final de Carmen. Un maltratador de libro, vamos, que no se libraría en la actualidad del grillete localizador con GPS. Vocalmente se produce algo engolado en agudos, pero con sobreagudos limpios y vibrantes. Fue a más en sus intervenciones a lo largo de la noche.
María José Moreno es una cantante y actriz de gran categoría. Alguien capaz de expresar en rostro, cuerpo ¡y voz! toda la carga dramática de un personaje. Su Micaela fue la acobardada paisaniña inicial, fiel emisaria de la madre de José y lejana enamorada de éste. Pero, asimismo, escondiéndose, la muchacha que es capaz de vencer valientemente su miedo en el campamento nocturno. Valiente no es quien no tiene nunca miedo, sino quien es capaz de vencerlo. Vocalmente, Moreno lució su voz, fresca y madura, y la empleó con fortuna de sonido y expresión, lo que se tradujo en una de las mayores ovaciones al final de la representación.
El Escamillo de Jean-Fernand Setti tiene presencia escénica, exceso de talla -y de tiro- para un torero de a pie, pareciendo más el picador del origina de Mérimée. Gran voz, muy bien aplicada al personaje y soberbia actuación escénica, especialmente en el duelo de palabra y a navaja con Don José.
De los demás personajes destacó por voz y actuación la Mercedes de Irene Zas. El resto de comprimarios, cumplió con holgura sus papeles, con una gran entrega y profesionalidad. Julián Carrillo Sanz.


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 Asunto: Re: CARMEN en A Coruña
NotaPublicado: 09 Sep 2025 16:28 
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https://scherzo.es/la-coruna-carmen-de- ... n-clasico/
LA CORUÑA / ‘Carmen’ de Bizet-Bieito: Nunca es tarde para un clásico
08/09/2025 / Luis Suñén
A Coruña. Palacio de la Ópera. 5-IX-2025. Temporada Lírica de Amigos de la Ópera. Sofija Petrovic. Oreste Cosimo. Jean-Fernand Setti. María José Moreno. Susana García. Irene Zas. Jacobo Rubianes, Pedro Martínez Tapia, Gabriel Alonso. Eduardo Pomares Sainz. Orquesta Sinfónica de Galicia. Coro Gaos. Coro Infantil Cantabile. Director musical: Gianluca Martinenghi. Director de escena: Calixto Bieito. Bizet: Carmen.

A pesar de su recepción más bien hostil en su estreno en Perelada en 1999, el montaje que Calixto Bieito firmara de la Carmen de Bizet para el Gran Teatre del Liceu ha devenido un clásico. Es cierto que por algunos detalles muy concretos del primer acto ha pasado el tiempo —un tiempo que se correspondía con una estética paralela sobre todo en el cine— o, mejor, ese tiempo no existe del mismo modo para los espectadores más jóvenes que para los más talludos. Detalles, digo: los deslumbrados desde el primer día podemos caer ahora en la cuenta de que la actitud de los legionarios en ese mismo primer acto no es la de los guardias ociosos a que aludía Bizet y que Bieito lo sabe. Pero eso es peccata minuta ante el derroche de inteligencia teatral que regala todo el espectáculo. Trasladar la taberna de Lillas Pastia o los riscos de la sierra a un espacio vacío en el que, sin embargo, no se echa de menos decorado explícito alguno y, sobre todo, elaborar, a partir del sorprendente derribo del toro de Osborne que ha hecho de paisaje de los contrabandistas un último acto absolutamente genial, es asunto que sólo corresponde a quienes, como Bietio, han nacido para esto y han sabido hacerlo. Ejemplo evidente es ese coro que se dirige al espectador desde el borde de un escenario al que antes ha llegado una bañista con su toalla rojigualda y que marcará con la línea de cal del ruedo ese personaje siniestro que es la muerte borracha.
Un cuarto de siglo ha tardado la lectura de Bieito en llegar a A Coruña —que ya conoció su inolvidable The Rake’s Progress stravinskiano en una de las ediciones del Festival Mozart—, cuyos Amigos de la Ópera, su director artístico Aquiles Machado, han visto que no había mejor ocasión que aprovechar los ciento cincuenta años del estreno de Carmen para salir de una cierta dinámica de alquiler de producciones baratas obligada por mor de un presupuesto escaso. Esta vez se ha optado por una que se ve habitualmente en los mejores teatros de ópera por el mundo adelante y que, a pesar de su edad, sigue funcionando estupendamente.
El problema estuvo, me parece, en que la fuerza de la escena pudiera llevarse por delante la atención a y del foso. Algo de eso ha pasado, un cierto desequilibrio entre la potencia expresiva de la propuesta escénica y la mezcla de timidez y brillantez ocasionales que ha surgido de una orquesta —excelente por cierto la OSG— dirigida por Gianluca Martinenghi —uno de los protagonistas de una rueda de cancelaciones la pasada temporada— sobre la que no ha recaído suficientemente el necesario peso emocional y poético que requiere una partitura primorosa. Ello sucedió claramente en los entreactos primero y segundo —mejor el tercero—, momentos donde la orquesta debe asumir y traducir esa exquisitez bizetiana no exenta de la gracia que se pide en un drama cuyo contexto es la suma del amor, la muerte, la fiesta y la fatalidad. Igualmente quedó demasiado frío el subrayado del final de la ópera, cuando la música debe sonar verdaderamente dramática desde el inicio del último encuentro entre Carmen y Don José.
Las voces han sido en general otro tanto a favor de esta primera función de la temporada Lírica de A Coruña. La serbia Sofija Petrovic, que debutaba en España, es una mezzosoprano de voz oscura —ha recibido clases magistrales de Elena Obraztsova—, una Carmen tendente a lo dramático de su suerte más que a lo aparentemente exultante de su libertad presente, buena actriz, de presencia escénica perfectamente adecuada a su papel y a cómo Bieito imagina a la heroína bizetiana. Resolvió muy bien sus grandes momentos, como la Habanera o la escena de las cartas, y plantó cara a Don José con esa mezcla de arrestos y temor ante el destino que le marcaron desde que aquellas se lo revelaron. El Don José de Oreste Cossimo fue igualmente notable, una voz lírica, bien medida y elegantemente enunciada su La fleur…, con una muy buena caracterización del personaje entre la debilidad y la impotencia. Excelente impresión, pues, la dejada por la pareja protagonista. La cosa bajó con el Escamillo de Jean-Fernand Setti, una voz con volumen pero poco sutil, más tendente a abrirse que a redondear, en contraste con una presencia escénica que casaba bien con el carácter heroico-popular del personaje.
María José Moreno fue una Micaela de antología. Desde su aparición en el primer acto dio la sensación de que estábamos ante una cantante que juega en otra liga. La granadina afincada en A Coruña está en un momento esplendoroso, luciendo unas cualidades que a otras colegas de su quinta les cuesta Dios y ayuda mantener. Facilidad en los registros, un fiato sin mácula, ni una pizca de vibrato y una seguridad que sabe extraer de su consciencia de haberse cuidado como es debido. Simplemente sensacional. Excelentes Susana García como Frasquita e Irene Zas como Mercedes —metidas de lleno en esa estética poligonera a que las somete Bieito— y competente el resto de un reparto en el que figuraban Jacobo Rubianes (Zúñiga), Pedro Martínez Tapia (Morales), Gabriel Alonso (Dancaire) y Eduardo Pomares Sainz (Remendado), así como Laura Alonso (Niña) y Manu Fernández (Lillas Pastia).
Punto y aparte para los coros, que aquí tienen una labor decisiva y sobre los que descansa buena parte de lo que rodea a la esencia del drama. Lo dieron todo el Coro Gaos que dirige Fernando Briones y los niños y niñas del Coro Cantabile de Pablo Carballido, asumiendo con valor y expresividad ese papel fundamental que les corresponde muy principalmente en lo escénico en el último acto. Entendieron a la perfección la idea de Bieito aportando a su funcionalidad una emoción suplementaria en una más que notable prestación canora.
La función comenzó con quince minutos de retraso —las autoridades presentes llegaron tarde, por cierto— y se leyó un texto de salutación de Calixto Bieito. El Palacio de la Ópera se llenó hasta la bandera de un público que respondió con aclamaciones a todo el elenco, incluida la asistente de dirección de escena, Lucía Astigarraga.

Luis Suñén


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 Asunto: Re: CARMEN en A Coruña
NotaPublicado: 09 Sep 2025 16:31 
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https://www.operaactual.com/critica/la- ... s-despues/
La 'Carmen' de Bieito funciona 25 años después, e inaugura el curso coruñés

Cuando se cree que el público está vacunado contra cualquier propuesta escénica por rompedora que sea, llega la Carmen de Calixto Bieito y un murmullo recorre la sala con la subida del telón y la aparición del gigantesco toro de Osborne que preside el tercer acto. Es meritorio que la lectura de Bieito mantenga su vigencia e impacto desde su estreno en el Festival Perelada allá por 1999 y resista el paso del tiempo, a pesar de haber acaparado tantas páginas de periódico y minutos de televisión hasta convertirse en un clásico moderno, tantas veces visto fuera y dentro del país. Lo que en su día fue polémico, hoy, en esta inauguración de la temporada de Amigos de la Ópera de A Coruña, pasa desapercibido. ¿O acaso va a revolver al público el manoseo de la bandera española con lo que se ha visto en los últimos veinte años?
Desprendida de esa pátina escandalizadora, la producción sigue mostrando ideas muy interesantes. Ahí está el fabuloso cuarto acto, un prodigio de minimalismo que despliega una fuerza teatral arrebatadora. O el preludio del tercero, que en función de la perspectiva que se emplee puede interpretarse no como una sátira a la tauromaquia, sino todo lo contrario: un homenaje a su estética y hondura en el momento de mayor lirismo orquestal de la obra. En el otro extremo, la inexistente taberna de Lillas Pastia no termina de perder un aura un tanto chabacana, pero en la que aún enternece esa niña, supuesta hija de Mercedes, que se resiste a calzarse los tacones que la convertirían en su degradada madre y en moneda de cambio de los contrabandistas. La inocencia se niega a ser profanada.
Hoy ya no el público no se inflama ni con ofensas patrias, ni con estéticas casposas, ni con erotismo de sal gorda. Así que o bien se han perdido los complejos, o es que en realidad la polémica que rodeó esta producción nunca fue para tanto. La principal transformación es léxica: en vez de galantería y caballerosidad, hoy se habla de masculinidad tóxica; Don José no es un hombre celoso que deviene violento sino un agresor que no necesita excusa para serlo. La de Bieito es una idea según la cual «Carmen no debería ser necesariamente un manifiesto turístico del folclore español, sino una historia cuyos fundamentos no tienen tiempo ni lugar», sostiene Giudici con mucha razón.
Después de varias ediciones recibiendo reproches por lo austero de algunas producciones, los Amigos de la Ópera se han desquitado con esta Carmen —aquí repuesta por Lucía Astigarraga—, que en términos generales resultó más que aceptable. Sofija Petrovic fue una sensual gitana en escena, convincente en lo vocal, con un instrumento sombreado, homogéneo y bien timbrado. Más irregular resultó el Don José de Oreste Cosimo, con un agudo desigual y en el que no todas las notas sonaron con la debida nitidez: a la voz le falta anchura. El Escamillo de Jean-Fernand Setti tronó en el Palacio con su poderosa voz, algo escasa de matices. Es un gusto escuchar el delicado y refinado canto de María José Moreno como Micaela, conservando un timbre brillante y fresco. El resto del elenco, con altibajos, cumplió.
La función tuvo su lunar en la batuta de Gianluca Martinenghi: aburrida, falta de intención y mordiente; miró poco a los cantantes, a los que les exigió unos tempi morosos. El coro Gaos, con alguna disfunción puntual, salió airoso de la exigencia de Carmen —mejoró en el último acto—, y el infantil Cantabile estuvo a la altura. Y por aquello de estar hablando de Carmen y de la producción de Bieito, sirvan estas líneas para recordar a Beatrice Uría-Monzón, intérprete de referencia que tantas veces encarnó a una y a otra, y que falleció este verano. * José Luis JIMÉNEZ


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 Asunto: Re: CARMEN en A Coruña
NotaPublicado: 09 Sep 2025 22:41 
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Esta producción de Bieito, ya es un clásico y efectivamente despues se estrenarse en Peralada en 1999 ( Vavrille , Alagna, Gheorghiu y L. Gallo), se ha representado ya en un montón de teatros ( Liceo, Òpera de París, Múnich, etc..etc.. ).
Recuerdo que en el estreno en Peralada, la francesa Anne M. Vavrille sustituyó a última hora a Anna Catrina Antonacci
Alagna ha cantado el D. Jose de esta producción de Bieito, tambien muchísimas veces.
Diria que es de lo mejorcito que le he visto a Bieito en teatro de òpera, junto a un Wozzeck notable a principios de los 2000


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 Asunto: Re: CARMEN en A Coruña
NotaPublicado: 21 Sep 2025 21:25 
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https://bachtrack.com/es_ES/critica-cor ... embre-2025
Bizet según Bieito: impactante Carmen en la Temporada Lírica coruñesa
Por Pablo Sánchez Quinteiro, 09 septiembre 2025
La presente Temporada Lírica de A Coruña arrancó con el título más popular de esta edición, Carmen de Bizet, conmemorando el sesquicentenario de su estreno, en la ya emblemática producción de Calixto Bieito estrenada en el Liceu en 1999. Que llegue por fin a los escenarios coruñeses no es un hecho menor: responde a la clara voluntad del nuevo equipo artístico liderado por Aquiles Machado de dotar de dignidad visual y teatral a las producciones, a pesar del contexto de financiación pública tan insuficiente como crónico. Si la pasada temporada L’elisir d’amore ya marcaba una línea ascendente, esta Carmen ha confirmado que se apuesta por la calidad teatral con riesgo y ambición.
Bieito plantea una lectura sin concesiones, con una estética cañí y decadente, ambientada en el lado más áspero y fatalista de la España de la Transición. El minimalismo de Alfons Flores permite un movimiento fluido y un ritmo sostenido sin pausas, lo cual fue aprovechado a la perfección por el excelente trabajo de Lucía Astigarraga en la reposición de escena. Su labor milimétrica y detallada consiguió que todo estuviese coreografiado con precisión quirúrgica: coros, figurantes y protagonistas se integraron como engranajes en un dispositivo escénico que avanzó sin titubeos. El momento en que el toro de Osborne se desploma sobre el escenario es uno de esos golpes de efecto que definen a un gran director de escena como Bieito. Con él, el realismo más descarnado da paso al simbolismo en un cambio de paradigma que evocó su Rake’s Progress de Stravinsky en el Festival Mozart de 2010, donde el colapso de los hinchables funcionó con la misma potencia visual.
Un ingrediente fundamental para el éxito de la noche fue, Sofija Petrović . La mezzosoprano serbia, que debutaba en España, construyó una Carmen vocalmente imponente. Un registro carnoso, con fuerza telúrica y bien proyectado llenó el Palacio de la Ópera sin dificultad. Dominó escenas clave, como la Habanera y las cartas, con aplomo y expresividad. Escénicamente, fue una Carmen de tronío, más telúrica que sensual. No hubo en ella la coquetería de una Berganza o la sofisticación de una Garanča, pero sí una intensidad dramática incuestionable. Oreste Cosimo, como Don José, afrontó un papel complicado con honestidad y buenos medios. Su timbre lírico tiene un centro cálido y agudos eficaces, aunque la colocación de la voz no siempre le permitió proyectar con nitidez en los pasajes de mayor tensión. Su "La fleur que tu m'avais jetée" fue fraseada con sensibilidad, muy aplaudida, aunque le faltó un punto de brillo. Jean-Fernand Setti, en el rol de Escamillo, aportó potencia vocal y una presencia física imponente, aunque su interpretación fue algo lineal. Su tono oscuro y amenazante recordó por momentos a un Don Pizarro, incluso a un Mefistófeles, aportando al personaje un cariz más sombrío que arrogante, más picador que torero. La Micaela de María José Moreno fue, sencillamente, sobresaliente. Su voz derrochó lozanía y flexibilidad, tan necesarias para este rol. Supo dotar al personaje de ternura sin empalago y de fuerza sin exceso. Su Je dis que rien fue uno de los momentos más ovacionados de la velada.
En lo orquestal, sin embargo, los resultados fueron menos rotundos. La dirección de Gianluca Martinenghi resultó plana y desigual. Faltó fuego desde la obertura, que sonó sin garra ni electricidad. Su concepción no se alineó con lo que sucedía en el escenario, convirtiéndose en un mero sostén funcional de la acción, más que en un motor dramático. Esto fue especialmente palpable en el gran dúo final. La Orquesta Sinfónica de Galicia estuvo solvente, pero sin el brillo ni la inspiración de las grandes noches. El Coro Gaos, dirigido por Fernando Briones, y el Coro Cantabile realizaron un trabajo notable, asumiendo con asombrosa naturalidad el protagonismo que Bieito les reserva en momentos clave. Disfrutamos de una excelente integración escénica y de unas voces masculinas gratamente dinámicas y entregadas.
A pesar de los problemas de dirección musical, fue una Carmen para recordar largo tiempo. Una representación plena de personalidad y atemporal, que interpela con decisión al repertorio, al público y a los tiempos actuales.

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Traducción al español por Huan Manwë para phpbb-es.com