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La función del día 27 estuvo dominada por la Traviata arrolladora de la Sierra. Pocas veces se aúnan en un cantante voz, técnica superlativa, inteligencia musical, instinto dramático y poderío físico, y lo más importante, la capacidad de transmitir y emocionar desde el minuto uno. La soprano se sabe en el culmen de sus capacidades y transmite una seguridad asombrosa cantando las partes más peliagudas en las posiciones mas complicadas, así que a mí al menos me ahorra el sufrimiento que me produce escuchar las técnicas precarias de los cantantes de hoy en día, y me hace centrarme en el drama que me están contando. Vale, el Mi bemol sobreagudo fue menos desahogado que cuando cantó su escena en este mismo teatro hace un año, pero me parece algo anecdótico frente al impacto global de su prestación. Y además , algo entendible en una voz que ya ha dejado de ser ligera, y que cuenta con un grave y un centro cada vez más jugosos, además de un registro agudo de todo respeto que la cantante exhibe a placer. De Anduaga tengo que decir que es la vez que mas me ha gustado de todas las que le he escuchado, unas cuantas. Está pletórico de voz, que además de ser bellísima, despeina por potencia y squillo.(ayudado, eso si, por la escenografía, cuya pared trasera circular recoge y agranda voces no poco). El tenor parece estar puliendo algunos ataques duros que estropeaban puntualmente su línea de canto , y le he visto mucho mas suelto escénicamente que otras veces, me imagino que ayudado por una puesta en escena cuyos movimientos están casi coreografiados. Su talón de Aquiles sigue sique siendo la pronunciación del idioma, y unos sonidos intervocálicos que le vendrán muy bien para emitir, pero que se notan demasiado. En cualquier caso, un placer escuchar una voz de auténtico divo de las que ya no quedan. Salsi es de lo más apañado que hay hoy en día, lo cual en el panorama baritonal verdiano es no decir casi nada. Buena intención le pone, como las medias voces del aria que tampoco venían mucho a cuento. pero la voz es en general opaca, ataca con dureza y el agudo está bastante empujado. Correcto como intérprete. Todos los secundarios bien, a destacar el lujo del tonante Grenville de Giacomo Prestia. Conocía la puesta en escena por video, pero en vivo me ha impactado mucho más. Cuanta poesía, cuanta inteligencia, con tan pocos elementos. Que buen hombre de teatro este Decker(cuando acierta). El lunar de la noche ha sido para mí la dirección de Nanasi, con tempi caprichosos e irregulares, sonido mate y pobretón, falta de vuelo lírico, tuttis chundachunderos, y momentos de orquesta desaparecida.
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