
El Mercat dels Encants de Barcelona es un sitio donde se puede encontrar absolutamente de todo: desde telas, ropa, accesorios, antigüedades y demás cachivaches. Pero también discos de música. En una de las mantas donde había algunos cedés de música, encontré, en mi reciente viaje a la capital catalana, metidos en una caja de dos discos, este maravilloso CD junto al famoso recital de dúos de Birgit Nilsson y Hans Hotter, de Holandés y Valquiria. Ambos originales, y el amable vendedor marroquí que escuchaba la oración del viernes desde su móvil me dejó esa caja por tan solo un euro. El que vendió ambas joyas puso de portada la del Lohengrin y de cara trasera las pistas del recital de duetos.
Los amantes de las voces antiguas en particular, y los wagnerianos en general, conocemos este álbum que editó Archipel en su día, que incluye los fragmentos de la transmisión por radio del tercer acto de Lohengrin, en el Festival de Bayreuth de 1936, en la inaugural función del 19 de julio, a la que asistieron el genocida Adolf Hitler y su chusma fascista. De hecho, el CD empieza con la dramática entonación del locutor: "Achtung! ¡Aquí la radio alemana! (en alemán obviamente)" y la lista del reparto. Daría lo que fuera por saber cómo sonaría si los locutores actuales de la Radio Bávara se pusieran en ese plan.
El "Führer" lloró de emoción y le gustó tanto la producción que la vio dos veces más. Fue sin duda la puesta en escena más importante de la era nazi, con un reparto de ensueño, y dirigida por
Wilhelm Furtwängler. Incluso, cuando Eduardo VIII, tan sospechoso de ser amigable con los nazis, subió al trono, Hitler pensó en regalarle la producción, pero el poco entusiasmo del Windsor por la ópera, hizo que felizmente desistiera de esa idea.
También se incluyen los fragmentos que se grabaron de forma oficial, dirigidos orquestalmente por
Heinz Tietjen, director de la producción y también director de escena, que también grabó fragmentos de Sigfrido y Valquiria, que se vendían como "grabaciones oficiales del festival".
No se me ocurre mejor forma de cerrar mi viaje operístico a Barcelona que comprando esta joya. Y aun saliendo muy contento de haber visto en vivo un buen Lohengrin en el Liceu, uno no puede dejar de reconocer que en este pequeño album se escuchan unas voces DE VERDAD, y que fueron el "dream team" de esta obra en esos años en Alemania, y que son referencia absoluta. El elenco aquí reunido grabó esta ópera en Berlín en 1943, (salvo Josef von Manowarda, que ya había muerto y el Heraldo de Herbert Janssen, exiliado en América desde 1939) y también se conservan fragmentos dirigidos por Tietjen en Viena en 1938. Como curiosidad, este es de los escasos álbumes donde se ha grabado la versión original completa del aria In Fernem Land, cuya segunda mitad fue descartada por Wagner poco antes del estreno.
Franz Völker es un excelente heldentenor, y su heroica y viril voz, capaz de transmitir autoridad y solemnidad en la escena final, así como cierta ternura, sin renunciar a su "hombría" en el dúo de amor con Elsa. Poco hay de
Maria Müller, pero sus intervenciones en el dúo de amor son preciosas, con una voz juvenil y fresca, aunque creo que mejor Elsa fue Tiana Lemnitz. En los fragmentos en vivo se escucha la genial Ortrud de
Margarete Klose, posiblemente la mejor intérprete del rol junto a Varnay y Ludwig, una poderosa voz, con una proyección que golpea, una explosión vocal y una voz en su sitio, una Ortrud escalofriante y antológica.
Josef von Manowarda, además de haber sido un nazi empedernido, realiza una impresionante versión del Rey Enrique en "Mein herr und Gott", una voz verdadera de bajo profundo, que no recurre al guturalismo ni es demasiado oscura, tiene el grave adecuado para recrear un noble personaje. En esta selección se escucha poco a
Jaro Prohaska como Telramund, quien en la grabación berlinesa de 1943 es excelente en lo vocal pero tiende mucho a sobreactuar, ya que canta en los conjuntos.
Furtwängler y Tietjen eran dos divos y su relación era un poco tirante. Pero comparando los fragmentos, está claro quién es la estrella: Furtwängler realiza una dirección antológica, de caerse de espaldas, muy especialmente en el interludio del tercer acto, el llamado en alemán "Mörgenröte", dejando una versión espectacular, con la orquesta en un entusiasmo militar que incluso parece aunciar a la séptima de Shostakovich. Uno lo oye y se siente emocionado por el fervor caballeroso. Cualquier comparación con la noble orquesta del Liceu dirigida por Pons unos días antes resultaría odiosísima. Tietjen dirige con unos tiempos más lentos, cuidando a los cantantes, pero como me dijo una vez el amigo forero Ángel de Fuego, si con Furtwängler uno se siente ante un gran drama, con Tietjen uno se siente ante un encantador cuento de hadas. Dos lecturas igualmente válidas. El Coro, entonces dirigido por
Friedrich Jung, hace alarde de unas poderosas voces masculinas: pocas veces se ha cantado "Heil König Heinrich, Schützer von Brabant" con tanta fuerza.
Dado a que estamos en 1936, ese verano tuvieron lugar los famosos Juegos Olímpicos de Berlín, inmortalizados por Doña Leni Riefenstahl en el cine, y que supusieron una pausa en el festival de dos semanas, tras las cuales se retomó. Para ellos, contaron con el apoteósico Himno Olímpico de Richard Strauss, obra por la que el compositor sentía indiferencia. Se incluye en el álbum, la interpretación que la Ópera de Berlín hizo de la pieza, aunque con tempos ralentizados y sin el sonido correcto, pero aun así sigue sonando como lo que es: el mejor himno que jamás han tenido unos Juegos Olímpicos.
Esta es una grabación de obligado conocimiento para todo wagneriano, de una época y de un elenco referencial como pocos. Lástima que no se pudo grabar completa entonces, ya que este elenco en la grabación completa de 1943 no suena tan fresco ni vigoroso como aquí. Pero pese a lo poco que se ofrece, que además es casi la misma selección, es un deleite completo. Una pena que fuese en una época oscura para el mundo.