Ayer asistí a la ópera de Lohengrin en el G.T.Liceu junto a 5 amigos, 2 de los cuales "wagneriamos" confesos.
Como siempre, discutimos sobre nuestros puntos de vista. Las conclusiones fueron:
Sebastian Weigle: lo mejor.

un gozo.
John Treleaven: De menos a más, va progresando durante la representación. De todas maneras nos pareció que no está en su mejor momento.
Emily Magee: Nos gustó, pero sin llegar a entusiasmar.
Hans-Joachim Ketelsen: correcto. Aquí hay empate. A mí me gustó.
El resto, justito.
puesta en escena: No nos gustó nada.

Diluye la fuerza dramática de la representación, más propia de una opereta. Impone al coro limitaciones para desplazarse por el escenario. Escenas como las del armario en que se escoden y "salen del armario" (je, je, mal pensados!) ridiculizan la obra descargándola de su fuerza, emotividad y sensibilidad. Se pierde toda la fantasía wagneriana.
A este paso, sí será un milagro ver de una puñetera vez una puesta en escena clásica y como Dios manda.
Salu2