
¿Y si digo que el fiasco se veía venir pareceré un "enterao"? No he visto aún el
Napoleón de Ridley Scott --ni pienso hacerlo de momento (al menos en cine)--, pero mi desconfianza hacia el filme se ha apoyado siempre en el hecho de que el realizador británico nunca ha brillado, precisamente, como director de cine histórico y en la alerta que me produjo uno de los carteles utilizados para promocionar la película, donde se ve a Napoleón/Phoenix al frente de una carga de caballería como si fuera Lord Cardigan.
El caso es que las malas críticas han terminado confirmándose, y no sólo se reducen a las habituales observaciones de historiadores puntillosos sobre los errores históricos que pueden encontrarse en el filme (numerosísimos, demasiados), sino que también alcanzan al contenido dramático y a la propia realización técnica de la película. A mí --por formación y trabajo-- me interesan especialmente las críticas dirigidas a mostrar el deficiente modo en que ha sido tratado el contexto histórico del film (ambientación, puesta en escena, personajes, motivaciones de estos, época en general), sobre todo si están firmadas por personas con autoridad para ello. Y entre las más relevantes destacaría las incluidas en un minucioso
artículo del especialista en el período napoleónico de
Desperta Ferro, que no deja títere con cabeza y, en segundo lugar, la
reseña de uno de los mayores conocedores mundiales en la figura del emperador francés y su época: el historiador Alexander Mikaberidze, autor de una impresionante monografía que estudia, en su conjunto, dicho período. De esta última destacaría, además, que sus reproches van más allá de la simple observación erudita, para entrar en cuestiones de mayor enjundia dramática y artística.
Y lo cierto es que la cosa no habría tenido mayores consecuencias --quedando dichas críticas como meras puntualizaciones pejigueras de los maniáticos de turno--, si no hubiera sido por la ridícula, soberbia y displicente postura que el propio Ridley Scott ha mantenido respecto de los historiadores desde que se proyectó la película por vez primera. Aconsejó a Dan Snow --responsable de las primeras críticas-- que se comprara una vida, lanzó en una entrevista la bravuconada esa de "¿estuvieron allí para saber cómo era todo? Pues eso". Pero aún peor es que, con cada nuevo argumento que Scott introduce en su discurso para defender la película y justificar el fracaso, demuestra al mundo que es un verdadero ignorante, o un manipulador pertinaz y tendencioso. ¿De qué otro modo se puede explicar el que haya dicho que, cuanto más te alejas de un período histórico, más aumenta la especulación de los historiadores y más datos se inventan estos sobre dicho período? Es decir, que según él, los eruditos de Sumer y de la antigua Roma sabían mucho más de los cromagnones que los paleoantropólogos de hoy, porque estaban más cerca en el tiempo En fin... Scott seguramente sabrá de cine, pero de lo que es la Historia como disciplina...
Y una última observación: tampoco entiendo muy bien por qué coger a un personaje histórico perfectamente documentado si no tienes intención alguna de respetar lo que se sabe de él. Bueno, en realidad sí lo entiendo: se llama querer aprovecharse de la fama y prestigio de dicho personaje para tener vendida, en gran parte, tu película. Pura especulación comercial, nada de arte.