El canal de YouTube de
Plácido Domingo se ha convertido en un absoluta joya, ya que sube vídeos completos, o amplias selecciones de sus conciertos, por no hablar de los que ha subido algún admirador, caso de Bolivia o Budapest, ya reseñados aquí.
http://www.youtube.com/watch?v=8xKNluJffnwMúnich, 2023
Dada su edad, su agenda y sus medios, el repertorio de Domingo es casi el mismo en sus conciertos: unas arias escogidas, zarzuela, y canción popular. El 13 de julio, sustituyó a la prevista Anja Harteros, anunciándose con un Liederabend, en el Festival de Múnich. Yo pensaba que se atrevería con el lied, añadiendo un campo más a su vastísimo repertorio. Sin embargo, resultó ser un concierto de ópera y zarzuela a piano, acompañado del gran pianista
James Gaffifgan y de la soprano
Jennifer Rowley, habitual en sus giras. En ese concierto llenó la Staatsoper, que deliró cuando cantó Dein ist mein ganzes herz. En sus recitales de ópera suele cantar siempre el Nemico della Patria y el Pietà Rispetto. Es curioso cómo Domingo, con la poca voz (que no volumen) que le queda, intenta abordar la tesitura de barítono, intenta cantar el grave, lo que le sale durante poco tiempo antes de que emerja la voz de tenor. Naturalmente, lo que queda es notable en un señor de 82 años, que sigue con su apretadísima agenda como hace dos décadas. En zarzuela, la tesitura es más complicada, en la que si bien gracias a su estilo, su gracejo en escena y su conocimiento de la música puede salvar los muebles en cuanto al centro le atañe, pero no en el agudo, donde hay momentos ya chillados, disonantes, como en "Ya mis horas felices". En cuanto al "No puede ser", dado lo fácil que es emocionar con esta romanza, sigue siendo uno de los momentos más esperados en cada recital de Domingo (que sin embargo no cantó aquí en el Real), aunque bajado de tono, pero en el que su entrega a la misma nos recuerde cómo conoce, cómo siente esta música y cómo la dominó en tiempos pasados.
http://www.youtube.com/watch?v=KuPY7d1Dgc0Caracas, 2023
En cuanto a la canción popular, donde también se ha hecho un nombre en el mercado pop hispanohablante y con la que ha seducido a su gran público femenino en todo el mundo, y donde no tiene nada que perder, se sigue metiendo al público en el bolsillo. Es por eso que cuando canta Granada le ovacionan en Múnich, Toplou (Grecia, donde cantó este verano) y en Caracas. Y por eso cuando cierra sus conciertos con el Bésame Mucho, como hace en Caracas, Lisboa o Toplou, tiene al público cantando a pulmón abierto. Otras cancion que siempre canta es Morena de mi copla, otra con la que se mete al público en el bolsillo.
http://www.youtube.com/watch?v=KAhze9ncjNIReggia di Caserta,2023
Un fan subió un vídeo (ya retirado de youtube) donde cantó en Reggia di Caserta, junto a
Il Volo y
Daria Rybak. Domingo tiene mucha relación con el terceto juvenil. Pero para los anales del horror queda, bajado de tono, el dúo de los Pescadores de Perlas con el tenor
Piero Barone, uno de los miembros del grupo, que a veces se lanza con arias y romanzas, con horrendos resultados, voz horrible y gallos estratosféricos.
En Venezuela, donde tanta devoción le tienen, y donde cantó mucho en los primeros años 70, se atrevió con una Noche Española, junto a una de sus colegas habituales,
María José Siri. Me pareció que mejoró un poco respecto del recital de Toplou. Y desde luego, el público del Poliedro se atrevió a cantar con él el Bésame Mucho y Caballo Viejo. Del concierto de Caracas destacaría a la orquesta local venezolana, aunque el maestro
Kamal Khan hace una pausa eterna e innecesaria en el Intermedio de Goyescas.
http://www.youtube.com/watch?v=RehZ6nzQob8Otra pieza habitual en sus conciertos es Lippen Schweigen, de la Viuda Alegre, donde siempre se pega un bailoteo con la soprano de turno, y el público aplaudiendo. Así lo hizo con Jennifer Rowley, y en Grecia y Portugal con bellas sopranos locales. A veces su hijo
Plácido Jr. aparece para cantar Sabor a Mí, pero desgraciadamente con poco carisma. Más emotivos son los dúos con su padre, en canciones como My Way.
En cada país latinoamericano, Domingo aprovecha para cantar una canción local. Por ejemplo, en su concierto de Medellín le dio por cantar "Soy Colombiano", pero en compañía de otro barítono local, un contraste con un video grabado en ese mismo país en 1996 donde lo canta él solo y con impresionante voz.
http://www.youtube.com/watch?v=XbbDfl5IlA0En su debut en Ginebra, este verano, cantó en una gala de ópera junto a
Hovhannes Avasyan y
Varduhi Khachatryan, una excelente soprano. Curiosamente, aquí pareció darlo todo en las arias de Macbeth, recuperando un poco de ímpetu. A veces, también se canta unos versos del Brindis de Traviata, junto a la soprano y el tenor de turno.
Poca voz le queda a Domingo, aunque impresionante para un octogenario. Está claro que este hombre cantará hasta que se quede áfono. ¿Qué se lo impide? Tiene una legion de millones de admiradores. Y aunque ya no canta ópera escenificada (aunque hay un Nabucco en Budapest este diciembre), sus conciertos siguen vendiendo. Y en lugares fuera de la primera división tiene siempre las puertas abiertas. Yo no lo desearía, pero si Aznavour pudo llenar el Wizink con 90 años, ¿quién dice que Domingo no tenga posibilidades?
¿Y si Domingo se está convirtiendo en una figura patética, incapaz de asumir que su carrera ya terminó? Sí, pero él no sabe vivir sin la escena. Y su público tampoco sabe vivir sin él. Es un hombre que ha sabido administrar sus medios, y uno de sus dones ha sido usar de forma inteligente y en cada momento la voz que le va quedando. Aunque ya no puede hacerlo pese a que aún quedan destellos reconocibles de esa voz que lleva deleitando a varias generaciones y que parece no tener fin. Luego está el fenómeno de masas, que es independiente de su figura lírica, ¿si no por qué sigue llenando estadios y teatros en otras plazas de segundo y tercer orden, o lugares como la prestigiosísima ópera de Múnich?
Y admito que si me he tomado tiempo para seguirle y escribir esta reseña es porque no puedo dejar de oír esta voz, de asistir a sus conciertos si me es posible. Antes de 2019, sus actuaciones eran eventos culturales del más alto nivel, el ambiente que se respiraba era de devoción, entrega, expectación... y era algo que solo se podía vivir. Y en 2022 cuando lo vi, el entusiasmo del público seguía latente. Es la magia de su legado, aunque su voz ya no responda y en el fondo, los conciertos ya son para celebrar al gran mito, y decir que lo hemos visto, aunque algunos destellos quedan. Sé que, salvo que ocurra algo serio, volvería a verlo si volviera a Madrid. Y por eso habrá más reseñas aquí de sus conciertos, si puedo hacerlas.
Incluso si ese gran artista no será recordado por esta etapa final, sino por una gloriosa como pocas ha habido, en la que era un gran tenor, y que terminó antes de convertirse en un falso barítono.
Hay muchos cuya vida lírica no se concibe sin Plácido Domingo.