
Me cuesta entrar en el Rossini serio. Concreto: me cuesta entrar en algunas óperas del Rossini serio, como esta que comento. El hecho curioso es que de las óperas rossinianas que más me gustan son "La Donna del Lago" y "Semiramide" . Entrar en Rossini es como sentarse en una banqueta de una montaña rusa. Hay que ponerse bien la barra de seguridad. De tantas subidas y bajadas llega un momento en que me canso....lo reconozco, aunque en Medmed II hay arias y escenas francamente conmovedores, como el celebérrimo "Giusto cel" o la escena final del acto II con el "Si, ferite".
Curioso es lo que me sucede con los protagonistas, quedándome frío ante su desempeño. Reconozco, como no puede ser de otro modo, que su maestría en el terreno de pura vocalidad rossiniana está ahí, presente, pero hubiera pedido más entrega, más profundidad en sus encarnaciones. Samuel Ramey es El Bajo rossiniano por excelencia... lo escucho y veo una voz perfecta por homogeneidad y proyección, en coloratura, en tesitura...pero lo encuentro plano como intérprete. Un prodigio vocal. Un monumento vocal casi - o sin casi - perfecto. June Anderson se confesaba admiradora de caballe, pero creo que es a Dame Joan Sutherland a la que tiene in mente. Su coloratura sobria pero perfecta, su timbre moderadamente hermoso, su femineidad hace que sea una Anna importante, pero está esa languidez, esa pudibundez continua, ese falta de fuerza en su tránsito por la exigente tesitura de Ana. Me parece frígida, sosa, sin gracia, lánguida, sin garra. No me engancha esta cantante a pesar de que la considero una soprano de primera en bel canto y en Rossini en particular. Si no me equivoco, Anna - igual que Semiramide o Erminoe , era un papel-colbran y hubiera preferido una soprano como la Antonacci para hacer más justicia al papel y dotar de profundidad a un personaje que es el real protagonista de esta ópera y que en June Anderson se queda más o menos en la periferia, aunque en las arias lentas, en los pasajes de ritmo reposado, su línea de canto siempre reluce con el dominio perfecto de su columna de aria para darnos estupendos ejemplos de canto spianato y matices dulces.
Versión de lujo de esta ópera con el añadido de Palacio y la Zimmermann cumpliendo con nota sus intransitables papeles.
No sé si Carl Tunner - enamorado del Rossini serio por lo que yo sé - tendría algo que añadir o corregir.
saludos! y Feliz Nochebuena y Navidad!