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Es evidente que, a la espera de encontrar una cura (o que nos ayude el verano, si finalmente el virus es sensible al calor, los rayos UV o lo que sea), hay dos opciones para enfrentarse a la situación.
La primera, es el confinamiento. Lo que estamos haciendo en España, y ya casi en todo el mundo. Los ciudadanos a su casa, sólo permanecen abiertos servicios esenciales, y reforzar lo más posible la sanidad. Aún así, cuando se empieza tarde y con mala situación de partida, como ha sido el caso de España, esto no va a evitar un buen número de muertes, ni que se colapse la sanidad. Pero, tal vez, en unas pocas semanas haya mejorado la situación. Desgraciadamente, esta táctica colapsa la economía, y no sabemos cuanto tiempo se podrá mantener, más allá de dos o tres meses, sin provocar riesgos graves a la generalidad de la población.
La segunda es aislar solamente, lo más posible, a las personas más vulnerables al virus, es decir los mayores de 65 años, y las personas más jóvenes con problemas en su sistema inmunitario. El resto, que siga su vida más o menos normal, con algunas medidas que dificulten lo más posible la transmisión del virus en este escenario. Sin embargo, para evitar que la sanidad se colapse, el corolario es que para los mayores que, aún así, caigan enfermos, no puede haber respiradores, UCI, y demás... No van a morir unos cuantos miles, sino decenas de miles, centenares de miles,.. millones en todo el mundo. Podemos ir mejorando, claro, reforzando la sanidad hasta que llegue la cura, pero van a morir muchas personas. La economía, se verá claramente menos afectada.
Ahora mismo, se está en el primer escenario. Pero ojo, como no funcione, a lo mejor tenemos que pasar al segundo en dos o tres meses. De hecho, en los puntos más afectados, como Lombardía o Madrid, ya no se puede garantizar el acceso a una unidad de cuidados intensivos a todos los enfermos que lo necesiten, y es preciso poner prioridades, en función de la situación clínica y la edad del paciente.
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