El idiota escribió:
antares escribió:
Hombre,es cierto que se pasa de gestos e inflexiones exageradas que no aportan nada,
A mí es que siempre me ha parecido más un atleta de la voz que un cantante...

Encuentro MUY interesante lo que dices. Porque, si bien es cierto que Bonisolli siempre tuvo una espectacularidad evidente a la que le encaja soberbiamente lo de ¨atleta de la voz¨, también lo es que el matiz y el fraseo, la expresión ardiente, eran también características suyas.
Creo que, quizás, la explicación para este rara paradoja implícita en Bonisolli puede estar en la mezcla de su gran capacidad vocal (recuerdo un espectacular recital en el Liceo al final del cual, al final de los muchos y arriesgadísimo bises, alguien le gritó un sonoro: ¨¡Así se canta!¨, entre que generó más aplausos generales), la mezcla digo de su gran capacidad vocal sumada, o reforzada, o sobredimensionada (para muchos, ya lo sé, simplemente exagerada) por su ardientísimo temperamento italiano que se comía, de verdad, el mundo.
Tanta personalidad, tanto ardor, que muchos lo consideraban un poco loco (¡qué anécdotas las de Bonisolli!) cuando, quizás en realidad, no correspondían, como su canto todo, sino a una visión (aquí sí) exagerada de las cosas.
En fin, cuando uno le escuchaba cantar AL PRINCIPIO DE SUS RECITALES, con aquella gigantesca voz, un ¨Mi par d´udire ancora¨ casi susurrado, puro terciopelo, a tempo de elegía belliniana, uno no podía por menos que pensar con qué aceros lograga sostener, y prolongar, tan gigantesca voz.
Saludos.