Mi propuesta:
Musical:
Kut Weill: La ópera de cuatro perras. Es un clásico, con la canción de Makie el Navaja.
Zarzuela:
Asenjo Barbieri: El barberillo de Lavapies. La mejor obra de la lírica española. Momentos impagables como el trío del final del 1º Acto y las manchegas de Lamparilla: “Dicen que Sabatini pone faroles/porque no ve los rayos de tus dos soles” que sirven como señal para el comienzo del motín. También representativa de una corriente zarzuelística que pretendía parodiar las grandes óperas. También, en respuesta a “Lohengrin, el caballero del cisne”, se compuso “Lorencini, el acomodador del cine”... Una maravilla.
Tomás Bretón: La verbena de la Paloma: Se identifica a menudo Zarzuela con Madrid. Es por culpa de esta obra, y es inverosímil, porque hay títulos de cada una de las regiones. Esta es perfectamente representativa del genero chico, que eran zarzuelas de no más de una hora, encargadas con la intención de poder hacer más funciones el mismo día. Seguro que alguno creía que era un termino despectivo. Quizá demasiado localista para alguien no madrileño, pero con hoyas como la seguidilla “En Chiclana me crié” o el dúo “¿Dónde vas con mantón de Manila?”.
Pablo Sorozábal: La tabernera del Puerto: Por ser la pieza más Wagneriana compuesta jamás por un español y si no escuchad el lamento final del barítono o el comienzo de la zarzuela. Romanzas imprescindibles como “No puede ser” o “En un país de fábula”, con cuya coloratura alguna soprano las pasa muy putas. Yo lo he visto hace muy poco. En cuanto a la primera, Decía Sorozabal que era una aria de bravura escrita para no fatigar la voz. Algún tenor lo ha confirmado y sé de muchos que la adoran por lo espectacular y lo medido a la vez. Se nota que Sorazábal fue antes cantante que autor. A pesar de su Wagnerismo evidente en esta obra, el maestro declaró una vez:
“La entrevista se está poniendo muy seria y hoy es un día de fiesta como festiva es esta pregunta: A quien le hubiera gustado parecerse: ¿A Wagner o a Napoleón?
«A ninguno de los dos. Parecen dos seres anormales y estúpidos. A Wagner, que es un genio de la música, le daría unas tijeras y le diría: de aquí a aquí ¡fuera!. Porque se puede ser un genio, pero no un pesado. Y a Napoleón le mandaría con Franco. Uno más.».
En este enlace que no tiene desperdicio:
http://www.txistulari.com/musikariak/sorozabal.htm
Federico Chueca/ Joaquín Valverde: El primero componía las melodías, pero no sabía de música y Valverde se lo orquestaba. Así y todo quedó
“La Gran Vía”. No es una zarzuela, es una revista (genero ínfimo se llegó a llamar) en las que las calles de Madrid van desfilando junto con personajes tópicos (ladronzuelos, chachas, militares, paseantes) para opinar sobre la construcción de la calle Gran Vía de Madrid. Continuas alusiones a las obras que la pone muy de actualidad. Maravillosa la romanza que se interpreta dos veces: “Pobre chica la que tiene que servir” y “Pobres amas las que tienen que sufrir”. Es un chotis celebre donde los haya”. Una delicia.
Saludos