Supermaño escribió:
Pues sí. En este caso, se podría volver contra los tifosi uno de sus argumentos recurrentes: ¿no es un poco snob, gafapasta o como lo quieran llamar que una ópera como Simon Boccanegra pueda pasar a una final de “Clásicos discográficos”? ¿Qué parte del público que acude a los grandes eventos operísticos podría reconocer alguno de sus números? ¿Qué puesto ocuparía en una encuesta entre los propios verdianos? ¿Qué peso tiene en la propia producción de Verdi o en la historia de la ópera en general? Como le dije a mi estimado Alberich en otro post, me parece que el título en sí mismo tiene su importancia a la hora de elegir una grabación referencial y llama la atención que no se haya encontrado una Traviata, una Aida o un Otello a la altura de este disco. Del rival que tiene enfrente, mejor no hablo, porque está claro que intentar explicar su importancia histórica en este foro es pasar por prepotente y acabar invocando a las Panzerdivisionen.
Por lo demás, que conste que a mí me gusta Boccanegra y que no se me ocurre otra grabación más redonda de este. Abbado, que no es por temperamento un director tan verdiano como habitualmente se dice, aquí está espléndido en la creación de atmósferas, en el pulso narrativo (ese final, ¡por Dios!) y en la comunicación con los cantantes. Habría que saber qué le dijo a Cappucilli en los ensayos para conseguir una interpretación de este nivel. El acierto de casting en el caso de Carreras o Freni está fuera de toda duda. Y Ghiaurov no necesita ni dirección, ni casting, ni leches. O sea, que algo hay que darle, aunque contribuyamos a perpetrar otro wagnericidio.
Suscribo plenísimamente en sus tres asertos: 1º) Incomparable, desde cualquier punto de vista --salvo el del tifosismo-- el "Simoncillo" verdiano frente a
El Anillo wagneriano (y sin habérmelo planteado, me ha salido un pareado); 2º) Cualquiera de las tres obras maestras verdianas que cita Supermaño habría merecido mucho más llegar hasta aquí; 3º) También me gusta Boccanegra, aunque no sea --ni de lejos-- mi ópera verdiana favorita. La grabación, por lo demás, es modélica. Pero claro, ¡¡¡frente a ese monumento musical y discográfico que es
El Anillo de Solti...!!!