Yo también me abstengo. En ambas óperas tengo opciones que prefiero, empezando por ambos tenores protagonistas, papeles en que el Maestro Kraus se merienda a los dos propuestos.
La grabación de Kubelik es un justo clásico, porque la dirección es magnífica, Scotto y Bergonzi están sobresalientes. Dieskau en ópera italiana hay que conocerlo, por supuesto, porque es un gran músico y un cantante superlativo, maestro de dinámicas y
cesellatore del fraseo, pero tiene muchos hándicap. Timbre pálido y blanco, falta de squillo, obvia el pasaje como bien recalca Celletti en "Il canto", su canto y sus modos son demasiado alambicados, rebuscados, intelectuales, faltos de espontaneidad e incluso a veces demasiado blandos. Toda su labor está reducida -y sólo es posible- al ámbito del estudio de grabación. Que como registro discográfico está bien y es valorable y debe conocerse... Pues sí, pero es que si Rigoletto en teatro tuviera que vivir de Dieskau y otros como él, ya me dirán. Y hablamos de una de las óperas más representadas. Desde luego, los que somos asiduos al teatro y menos a la mesa camilla, nos gusta recalcar esto, porque en estudio de grabación yo puedo parecer Titta Ruffo y la vida de la ópera, su dinamismo, su hechizo, está en el teatro.