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Hoy, “Madama Butterfly”, la función de anteayer en La Scala, gracias al enlace colgado por Alex Du Valois. Es obligado señalar el interés despertado por tratarse de la versión original, aunque recuerdo que, allá por los 70 del siglo pasado, se hizo en Barcelona en concierto, y hace unos años apareció una grabación discográfica que contenía fragmentos de las distintas versiones. No entraré en detalles para no entorpecer la sorpresa de los que se acerquen movidos por la curiosidad. Sólo diré que, a mi juicio, Puccini acertó plenamente con la revisión, que consistió, sobre todo, en una buena dosis de tijera. Cantaron Analisa Stroppa, que hizo una excelente Suzuki, muy bien cantada con una bella voz de mezzo y poniendo en todo momento de manifiesto el amargo realismo de la sirvienta-amiga-confidente de Butterfly. Carlos Álvarez fue un convincente Sharpless, papel que no es vocalmente brillante, pero siempre cuenta con la simpatía del público, que se compadece de los disgustos que el pobre hombre se lleva sin comerlo ni beberlo. Bryan Hymel pareció no tener su noche. La voz estaba como apagada (en el diálogo inicial con Goro, Hymel parecía el comprimario) y los agudos sonaron “abiertos”. María José Siri fue a más al avanzar la función: ese endiablado primer acto, en que Butterfly tiene 15 años, le pasó factura, induciéndola a unos gestos y actitudes excesivamente rebuscados y artificiales (supongo que la “regia” tendría algo que ver en esto). Mejoró en el segundo, regalándonos una sentida versión de “Un bel di vedremo”, tibiamente acogida por el público. Resultó un poco cruel que, en el largo postludio del aria, la cámara la mantuvo en primer plano, pudiendo observarse su ansiedad en espera de la ovación. Dramática en el tercero, sin desmelenamientos, hasta el patético final. Al final, en el saludo en solitario a telón bajado, el público premió su esfuerzo. Era de justicia. Excelsa la dirección de Chailly haciendo sonar espléndidamente a la Orquesta de la Scala, y revelando detalles inéditos en la orquestación. Claro que esto puede ser debido a que, realmente, en esta versión son distintos de lo habitual. La producción, extraña en los tiempos que corren, ya que fue totalmente fiel al libreto, tanto en lo que respecta a la localización como al vestuario. No es que fuera para tirar cohetes, pero es un soplo de aire fresco.
Última edición por joseluis el 10 Dic 2016 1:34, editado 2 veces en total
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