Jacques Offenbach: Fantasio (Opera rara, 2013).
Sarah Connolly (Fantasio), Brenda Rae (Elsbeth), Russell Braun (Le prince), Brindley Sherratt (Le Roi), Neal Davies (Sparck), Robert Murray (Marinoni), Victoria Simmonds (Flamel).
Orchestra of the Age of Enlightenment y Coro de Ópera Rara. Dir.: Sir Mark Elder.
Primer acercamiento a este título, uno de los fiascos de la discreta carrera operística de Offenbach, antes del éxito póstumo de sus
Cuentos. Por lo que he leído, el fracaso se suele atribuir en este caso a la inoportunidad de ser obra compuesta por un músico de origen germano y fuerte vinculación con el extinto Segundo Imperio, que resuelve amablemente un conflicto diplomático entre vecinos (el argumento, basado en un texto de Alfred de Musset, es muy de opereta), estrenada apenas dos años después de la humillante guerra franco-prusiana. Lo cierto es que, en primera escucha, me ha parecido una música tan amable como su trama, con virtudes y defectos ya conocidos: melodías agradables y hasta inspiradas (algunas claros antecedentes de
Les Contes), pero con tendencia a las armonías y los ritmos facilones (ese machacón 6/8, que me hace pensar en la cebolla de los platos de mi abuela), dentro de una construcción desequilibrada y más bien rapsódica, que tarda en alzar vuelo y se resuelve sin alcanzar el clímax (sentimental, cómico o dramático) que parece apuntar.
La versión es el resultado de un arduo trabajo de reconstrucción, puesto que la partitura del estreno se perdió, como tantas otras, en el incendio de la sala Favart en 1887; el texto dialogado, por ejemplo, fue rescatado por Jean-Christophe Keck gracias a una investigación en los archivos de la censura. Como se comentaba en un hilo reciente, nunca se elogiará lo suficiente la impresionante labor de
Opera rara para recuperar títulos como este. El reparto anglosajón es bastante ajustado en los papeles principales. Sarah Connelly nos brinda su enésimo papel travestido como Fantasio, recuperando la cuerda original del personaje –hasta ahora lo que se conocía era una versión alemana para tenor- en una interpretación tan sensible como falta de chispa y comicidad. Brenda Rae me ha resultado un grato descubrimiento, por su seguridad y brillantez como Elsbeth (especialmente en
‘Quand l’ombre des arbres’, del segundo acto), aunque me falta algo más de calidez y matices en números como los duetos que abren y cierran su relación con Fantasio. Russell Braun se defiende como príncipe, poco convincente como enamorado (y con algún piano afalsetado de por medio), pero elegante y noble en su canto. Del resto del elenco, nada memorable, salvo alguna réplica del bajo-barítono Neal Davies. Lo más flojo de todos ellos son las partes dialogadas, donde dicción y soltura son bastante mejorables.
La labor de Mark Elder al frente de la orquesta es cuidadosa y detallista, con momentos encantadores (como el juego de las distintas secciones de viento en el segundo entreacto). Le falta, sin embargo, el
esprit de los pasajes más característicos de la
opéra comique. Muy bien los coros de
Opera rara, a pesar de ser los peor parados de la grabación.