
Qué cosa, oigan. Lo que es NO ENTENDER NADA: una revisitación no ya historicista, sino pop, del Requiem de Verdi. Gardiner está muy convencido de lo suyo, va a toda pastilla (el rubato no sabe lo que es), preciosistea todo lo preciosisteable, pero a cambio de quitar no se sabe qué vicios de la tradición, no agrega nada al sentido de tan magna obra. Anne Sofie von Otter ni está ni se la espera, Miles, duro cual piedra, opina que no hay nada de místico en el
Oro supplex et acclinis (y yo como estoy muy por la libertad de pensamiento, pues me parece maravilloso), dentro la maldad que me comentaba hace un rato un amigo de si alguien notaría la sustitución de los solistas de ese disco por Amaia Montero, Madonna, Alex Ubago y Miguel Ríos, la baja de Luca Canonici es la que menos se notaría, y finalmente, esa esplendidísima y respetabilísima cantante que es Luba Orgonasova (por qué esta mujer no hizo el carrerón que sus medios merecían y Patricia Petibon, Patrizia Ciofi y Patricia la de Sé lo que hicisteis son divas mundiales es algo para lo que no tengo explicación), bastante-muy carente de grave, termina claudicando al concepto schubertiano-camerístico de este Libera Me. Quedan momentos de una trabajada belleza (por ejemplo, en un algo inerte pero limpísimo
Agnus Dei) y la muy buena labor del coro Monteverdi. Pero ya. Qué cosa, oigan.