joseluis escribió:
Hoy he visto en Mezzo un "Boris" de Munich. No lo he grabado y he hecho bien, pues hubiera sido desperdiciar tontamente un DVD virgen. Versión de 1969, es decir, la original, sin acto polaco ni cuadro de Kromy. Es la que está de moda actualmente. No creo que sea por fidelidad al autor, pues este la revisó. Posiblemente sea para ahorrarse los intérpretes de Marina y Rangoni. El caso es que, a los que nos aprendimos el Boris con la versión de Rimsky, nos resulta rarísima. Dirige Nagano, muy lento, y muy gris, sin los habituales efectos de las campanas, el reloj, etc. Debe ser por la orquestación. Cantan muchos, y muy malos la mayoría. El protagonista es Alexander Tsimbaliuk, un bajo que tiene una gran voz (me consta, porque le he escuchado varias veces en directo), pero que como intérprete es de una planicie absoluta. En la escena de las alucinaciones, parece que, en lugar del fantasma del zarevich, está viendo a un amigo que ha venido a verle.
Y lo que resulta dantesco es la producción. En la "Coronación" vemos al pueblo portando retratos que supongo que deben ser de líderes políticos actuales, pero dado mi escaso entusiasmo por estos ciudadanos, sólo conozco, y no mucho, a Rajoy. Gregori, que en esta versión no llega a ser Dimitri, está interpretado por un tenor bastante aceptable, pero me da pereza mirar el nombre. El hombre, en el acto de la posada, se carga a uno de los guardias (la posadera le ayuda y hace lo mismo con el otro), y al final, mientras Boris agoniza, se carga también a la nodriza, Xenia y Feodor de una tacada. Está claro que no quería tener competencia. A todo esto, Feodor es una chica con trenzas. El que sale peor parado es el pobre Inocente. Primero le echan por encima un cubo de algo que, piadosamente, supondremos que es barro. Y después de su lamento por Rusia, una niña, inducida por Schuiski, le pega un tiro en la cabeza. En cambio, Boris no se pega el acostumbrado trastazo, sino que "atento di non farsi male" y sin utilizar la "scenica scienza" se recuesta suavemente en el suelo. En fin, un engendro más de los actuales. Y es que el que carece de talento, no puede soportar que otro sí lo tenga. Por eso se dedica a destrozar su obra.
Lo del tenor "aceptable, pero del que no deja de dar pereza comprobar el nombre es demoledor
