Este fin de semana han estrenado en España un par de películas por las que recomiendo a los foreros que se acerquen al cine. El hijo de Saúl, que ganará posiblemente el Óscar a la mejor película en lengua extranjera y Los odiosos ocho de Tarantino. Las dos tienen sus pegas pero tienen que verse, como siempre en VO.
Los odiosos ocho es un proyecto de Tarantino que empezó como una segunda parte de la notable Django, que se desveló sus primeros borradores y se paralizó el proyecto. Se culminó en una lectura del guión escenificada y tras el éxito de esta experiencia se retomó la película. Creo que esto es importante conocerse para entender la ambientación de carácter teatral, primero en una diligencia y luego en una posada donde se desarrollará claustrofóbicamente toda la película. La primera hora y media, la película dura casi 3, es una excelente introducción de todos los personajes, con los diálogos tan agudos y explosivos de los protagonistas, todos ellos genialmente interpretados. La magia de Tarantino en la dirección de actores parece inagotable y siempre saca el mayor partido de ellos, pareciendo excelentes los que en otras películas con otros directores no te lo habían parecido tanto. Hay también una genial mezcla de géneros como ocurre habitualmente en las películas de Tarantino y esta vez el western se mezcla con la intriga y el misterio de las obras teatrales de Agatha Christie. Lo de la continuación de Django se abandonó precisamente porque a todos los personajes les rodea un misterio y no era conveniente que de uno de ellos conociéramos su pasado. Aún así esta primera parte se hace un poquito larga y uno se llega a preguntar si este Tarantino ha salido un poco con los cuernos afeitados. Pero la cosa cambia en la segunda parte y tras un suceso, viene el sangriento y corrosivo cine de acción de Tarantino, donde también uno cabe preguntarse si hay poca evolución del director, si es un homenaje a si mismo o si simplemente se perfecciona.
En todo caso, la película tiene que verse y es un gran homenaje al cine, con interpretaciones magistrales, buenos diálogos y una brillante banda sonora de Ennio Morricone.
El hijo de Saúl es una película de esas que llamo yo de "festivales". Una película Húngara filmada con una técnica novedosa y tratando un tema realmente duro, pero en la que no todo sale redondo y mucha gente no va a entrar en la película aunque gane todos los premios que se le pongan por delante.
La película nos sitúa en la segunda guerra mundial, posiblemente cerca del final, en un campo de exterminio nazi, posiblemente Auschwitz.
La primera imagen de la película es un ejemplo de la propuesta. En un formato cuadrado de pantalla todo se ve desenfocado hasta que aparece el protagonista en un primer plano. Solo el primer plano del protagonista se ve enfocado y así, pegados a él, en larguísimos planos secuencia es como nos adentramos en el epicentro del horror. De esta manera la percepción del campo de exterminio la vivimos muy cercana al protagonista, viendo solo lo que pasa alrededor o viendo lo más lejano de manera más borrosa. Por eso visualmente solo se intuye lo que ya hemos visto en otras ocasiones en películas y documentales, y aquí toma especialmente protagonismo el sonido, los ruidos de la tragedia. Se escucha más que se ve.
El protagonista es un 'Sonderkommando', uno de aquellos prisioneros que alargaban su vida trabajando en los campos de exterminio, guiando a las prisioneros a las "duchas de desinfección", arrastrando cadáveres o limpiando hornos crematorios. La película en este sentido no puede ser más descarnada. Entre tanto horror el protagonista ve morir a su hijo y su vida cobra sentido con la obsesión de darle sepultura según la tradición judía, cuando es llevado el cadáver del muchacho a una autopsia porque había resistido la cámara de gas y había sido finalmente ahogado por un doctor nazi. Esta trama se entremezcla con la preparación de una huida grupal del campo de exterminio.
Y todo parece apuntar a una gran película pero también hay que considerar que la técnica de filmación acaba agotando, aunque según pasan los minutos no se lleva tan a rajatabla. También se le pueden poner peros en mi opinión a la actuación del protagonista, que por momentos no he llegado a entender bien, ni a creer, aunque todo lo que pasara allí sin haberlo vivido es de imposible comprensión.
En definitiva no me atrevo a decir que esta película vaya a gustar a todos, pero es sin duda una de esas películas que no se pueden pasar por alto.
También se ha estrenado Bendita Calamidad, esta no la he visto, pero como trata del secuestro por confusión de un Obispo en la fiesta del Cipotegato de Tarazona, espero la crítica de Supermaño
