Acabo de terminar la
Giovanna d’Arco escalígera. Impresiones generales de un profano en este repertorio:
Apenas conocía la obra y me ha gustado bastante más de lo que me esperaba. Supongo que hasta este momento no le había prestado la debida atención debido a prejuicios sobre los años de galeras y al flojísimo libreto, pero hay arias (
Sempre all'alba ed alla sera,
O fatidica foresta,
Speme al vecchio era una figlia), y alguna intervención del coro (
Tu sei bella) bastante atractivos, aunque el conjunto suene a ya escuchado en unos cuantos títulos similares, también hay que decirlo.
La polémica puesta en escena es un acierto: tiene gran fuerza visual, salva incoherencias argumentales y refuerza los temas centrales de la obra, yendo siempre a favor de la música y de los intérpretes. No entiendo la reacción de Chailly, si solo ha sido por un quítame allá esas pajas (con perdón).
La labor de los músicos me ha parecido muy notable. La orquesta, conducida desde un gran equilibrio entre belleza tímbrica y fuerza dramática, con vívidos contrastes de tempi y dinámicas siempre balanceados por el terciopelo armónico de las cuerdas, permanentemente al servicio de la parte vocal, pero sin eludir protagonismo. El coro, excelente, aunque la obra no contiene ningún número de lucimiento a la altura de los grandes de Verdi. Los tres protagonistas son para mí gratas sorpresas. A Anna Netrebko la he notado con un timbre menos resplandeciente que en otras ocasiones, incluso me pareció escuchar una cierta veladura en algunos pasajes (puede ser la toma de sonido), pero sigue siendo una de las voces con más fuerza del escenario internacional y canta con un dominio del fraseo que no me esperaba en una ópera de este periodo. También es verdad que la obra no es muy exigente en los puntos flacos de la rusa (agilidad, reguladores), pero la Netrebko, después de un comienzo algo dubitativo, se muestra tan convincente en el canto spianato como en los momentos de más expansión dramática. A diferencia de doña Anna, Francesco Meli no destaca como voz rotunda, sus agudos suenan más bien apretaditos y los registros no son del todo homogéneos, pero lo compensa con un fraseo de gran escuela y, si muestra cierta frialdad en sus intervenciones, le viene de perlas al personaje recreado por Caurier y Leiser (un icono dorado que solo existe en la mente alucinada de Juana). En cuanto al sustituto de Carlos Álvarez, Devid Cecconi, aun con el material más feote y emisión de ducha matutina, salva bastante dignamente el papel de Giacomo y resuelve con musicalidad y sentimiento su dúo con Anna Netrebko, aunque imagino que en directo el contraste entre una voz
tan hacia dentro y otra
tan hacia fuera no resultará muy satisfactorio.
Seguramente los verdianos pata negra del foro verán muchos más lunares en la función. A mí me vale.